Hace un mes la Fundación Metrovía culminó la instalación y calibraje del sistema que controla automáticamente las puertas de las paradas.
Son tarjetas con sensores especiales que leen las bandas reflectivas de color blanco y rojo, ubicadas en la parte lateral izquierda de los autobuses.
Óscar Granja, coordinador de infraestructura de la Fundación Metrovía, explica que ya no se usan controles remotos para abrir las puertas como antes. Recordó que cuando estos no funcionaban los guardias debían abrir las puertas manualmente. Según ellos, tenían dos quejas cada tres días, pero ahora ya no hay reclamos.
Pese a ello, durante el recorrido de un equipo de este Diario por las troncales 1 y 3, tres puertas presentaron problemas, dos en el Guasmo y otra en Mapasingue Este.
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Los usuarios que no podían salir debían trasladarse a la siguiente parada o se bajaban por el espacio angosto entre el bus y la estación. Granja justifica las fallas y dice que se trata de una mala maniobra del conductor. “Sucede cuando el chofer se estaciona un poco más adelante o atrás y la banda no hace contacto con el sensor”.













