Dos países unidos por la salsa

Cuando Julio César Badillo llegó por primera vez a Guayaquil, hace cuatro años, no imaginó que aquí encontraría tanto amor, calor humano y calidad musical para compartir.

Por este motivo decidió hacerle una canción al país llamada Mi son para Ecuador, que está incluida en el primer disco de La Charanga Moderna, agrupación salsera de Puerto Rico, de la cual Julio César es bajista.

Este multifacético músico nació en Brooklyn, Nueva York, en 1966, y se mudó a Puerto Rico de muy niño. Su padre le dijo que el mejor regalo que  podía darle era meterlo a aprender música. Cuando era adolescente y tenía que decidir si estudiar odontología o seguir esa carrera, su madre le dijo: “Mira, tú puedes estudiar para limpiabotas, pero tienes que ser el mejor limpiabotas”. Y así fue que decidió continuar con lo que mejor sabía hacer.

Estudió educación musical en la Universidad Interamericana de Puerto Rico y fue primer contrabajista de la Orquesta Filarmónica de Puerto Rico durante varios años (lo  ha retomado en la actualidad). Participó como bajista en las orquestas de Luis Enrique, Ismael Miranda, Toño Rosario, entre otros.

También es sonidista, ingeniero de grabación, profesor en diseño de sonido y director musical. Creó un proyecto llamado Fone Hour Station, donde enseña locución de radio a mujeres en Puerto Rico, profesión que hasta hace algunos años solo ejercían los hombres de la isla. Imparte técnicas de aprendizaje para profesores de niños autistas, con el objetivo de crear estímulos mediante la música.

Badillo ha dado seminarios musicales en varios países de Latinoamérica. Fue en uno de esos viajes que conoció Ecuador. Encontró que aquí la gente vive la salsa de una manera especial; hay orquestas, salsotecas, grupos de baile y excelentes músicos. Pero este artista no solo quiere promocionar la canción de La Charanga Moderna. Está aquí como productor musical, para promover la música de su país, a los nuevos salseros, porque, según él, “se hace música de calidad, pero cuesta ser reconocido”.

Así, al son de Ecuador, Julio César camina por el Malecón Simón Bolívar  y se siente cerca de casa, porque Ecuador y Puerto Rico están más cerca de lo que dicen los mapas. “Están unidos por la música”.