En el Ecuador, los productores agropecuarios ubicados entre 0 y 20 hectáreas representan el 87% del total. El sector rural está compuesto básicamente de pequeños y medianos productores, y sin la modernización de los mismos no hay desarrollo de la economía rural del Ecuador.

La economía rural presenta una serie de limitaciones que explican la baja competitividad de pequeños y medianos productores agrícolas y rurales. Algunas de estas son: baja cobertura y calidad de los servicios de salud y educación; escaso acceso de los pequeños productores a asistencia técnica y capacitación para mejorar la calidad de la producción y la gestión de las empresas pequeñas y medianas; falta de infraestructura de riego y drenaje;  falta de cooperativas de ahorro y crédito rural.

Además, la pequeña escala de los negocios rurales y la baja asociatividad de los pequeños productores les impide organizar sus propias empresas de comercialización para llegar a mercados finales y eliminar la intermediación.
 Hay desorganización de las cadenas productivas y conflictos entre productores agrícolas e industriales y comerciantes en las mismas. Existen  oligopolios en algunas cadenas agroalimentarias. No hay siempre estrategias concertadas entre los actores para volver competitivas a las cadenas como tales.  La inversión de los gobiernos municipales en el sector rural de sus propios cantones es baja.

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La mayoría de las limitaciones de esta lista tiene que ver con  servicios públicos y/o privados al sector rural   y con la  desorganización social y la falta de cooperación  de los productores y de las cadenas productivas.
Entre la falta de servicios al sector se encuentran salud y educación, así como investigación, producción de tecnología y capacitación para pequeños  y medianos productores en tecnología de producción, gestión de empresas y calidad. Esta categoría incluye  falta de infraestructura de riego y drenaje,  cuando se trata de obras de cierta escala que no pueden ser asumidas por los agricultores solos. Lo mismo ocurre con la escasa inversión de los municipios en el sector rural.

En lo que tiene que ver con la desorganización social del sector rural se encuentra la falta de cooperativas de ahorro y crédito y la falta de empresas asociativas de pequeños productores, la escala reducida de los negocios rurales y el acceso a mercados  finales. Estos problemas derivan de la  falta de un trabajo del Estado para desarrollar empresas asociativas, apoyándose en las redes sociales existentes en el campo, que ligan entre sí a la población rural. Son problemas de organización social.

El mercado no puede corregir estos problemas. Algunos de estos problemas son, en realidad, fallas de mercado, que impiden el acceso de los productores a oportunidades de desarrollo de sus propias empresas.

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Para esto necesitamos una política nacional de desarrollo rural. Para este enfoque son claves los municipios, la empresa privada, las asociaciones de pequeños productores, ONG,  dependencias del gobierno central, etcétera, de un territorio determinado. El proyecto de desarrollo solo puede tener impacto si  cuenta con el apoyo de todos los actores del territorio, que producen los bienes y servicios  ya mencionados. Por esto, los actores deben estar identificados con el proyecto. Con estas redes se debe construir el plan estratégico de desarrollo del territorio, del cual debe formar parte el proyecto de desarrollo rural.

Como parte de la política de descentralización y de fortalecimiento de los gobiernos autónomos descentralizados, es posible y necesario construir una política nacional de desarrollo rural territorial.