Cuando un paciente permanece en terapia intensiva producto de una enfermedad y está conectado a un tubo de respiración o le han colocado sondas o vías centrales, tiene sus defensas bajas y corre el riesgo de infectarse con una bacteria llamada Staphylococcus aureus.
“Es un microorganismo que se encuentra normalmente en nuestra piel como un huésped, pero cuando es agredido por los factores antes mencionados se vuelve agresivo”, dice la neumóloga Mireya Rodas.
Según el neumólogo Amado Freire Potes, el Staphylococcus aureus no solo puede afectar al pulmón, sino provocar una infección de toda la vía respiratoria y por mecanismos de contacto, gástrico y circulatorio, podría llegar a otros órganos del cuerpo.
Produce neumonía
El doctor Rodolfo Soto Lieman, epidemiólogo clínico del Centro Médico Imbanaco de Colombia, asegura que el 46,9% de los enfermos graves que se encuentran en terapia intensiva puede sufrir neumonía, es decir, infección en los pulmones, sobre todo quienes han sido hospitalizados previamente y han recibido antibióticos de cualquier tipo.
El mayor inconveniente que enfrentan los pacientes es su resistencia a los antibióticos clásicos como, por ejemplo, la vancomicina, que no penetra muy bien en el tejido pulmonar, ya que puede estar asociado a toxicidad y los resultados clínicos no son tan satisfactorios.
Soto indica que hacer el diagnóstico de neumonía no es tan fácil, pues puede confundirse con un problema cardiaco y debe hacerlo un especialista en neumología. De existir una infección pulmonar, esta se evidencia con secreciones y líquidos y puede tratarse con un antibiótico de nueva generación de las oxazolidinonas.
“Este medicamento evita que las proteínas bacterianas cambien y produzcan resistencia a los antibióticos. Además ha demostrado una alta eficacia y seguridad en todo tipo de pacientes, sean niños o adultos, ya que su administración es por vía intravenosa u oral. Incluso reduce el tiempo de hospitalización, lo que significa ahorrar costo”, manifiesta.
También, dice Freire Potes, hay una amplia gama de antibióticos útiles en estos cuadros infecciosos, comenzando desde los clásicos hasta los de última generación como ceftriaxona, cefataxima, ceftaxidina clindamicina, moxifloxacina, entre otros, que se presentan en pastillas, cápsulas e inyecciones.