Domingo 26 de octubre del 2008 El Gran Guayaquil

Las películas cómicas mexicanas fueron la diversión de muchos grandes y chicos

POR Por GERMÁN ARTETA VARGAS

Cantinflas, Resortes, Tin Tan, Viruta y Capulina, Clavillazo, Borolas, la flaca Vitola, el enano Tun Tun, entre otros, divirtieron a los adultos y niños que asistieron a las funciones de los desaparecidos cines de barrio.

El mismo despertar de remembranzas que originó entre incontables miembros de la comunidad guayaquileña la aparición de los canales de televisión Retro y Nick at Nite, ha provocado también el canal De película,. 

La programación de los dos primeros lleva a ‘revivir’ antiguas pero entretenidas y sabrosas series como El superagente 86, La familia Ingalls, La familia Monster, Los locos Adams, La Hechicera, Mi bella genio, El Santo, y Kojak.

El tercero en cambio ofrece filmes dramáticos, cómicos y de acción de la cinematografía mexicana que ‘reinó’ en nuestro medio por varias décadas antes y después de la segunda mitad del siglo XX.

Qué vecino de la ciudad nacido en las décadas de los   cuarenta, cincuenta, sesenta y setenta no recuerda haber asistido a las desaparecidas salas populares Central, Fénix, Juan Pueblo, México, Porteño, Ecuador, Azteca, Victoria, Olimpia, Calero, Cuba, Guayas, Gloria, Latino, Paraíso, Calero, Encanto, etc.

Allí se reunían para gozar y reír con las ocurrencias y pasajes disparatados que protagonizaron personajes como Cantinflas (Mario Moreno), Tin Tan (Germán Valdez), Resortes (Adalberto Ortiz), Clavillazo (Antonio Espino) y Piporro (Lalo González) en sus decenas de películas.

Asimismo, quién podría olvidar los entretenidos largometrajes de Viruta y Capulina (Marco Antonio Campos Contreras y Gaspar Henaine), Mantequilla (Fernando Soto, la  flaca Vitola (Famie Kaufman), Borolas (Joaquín García Vargas), bigotón Castro (Arturo Castro),  gordo  Marcelo (Marcelo Chávez), enano  Tun Tun (José René Ruiz Martínez), Chelelo (Eleazar García) que compartieron roles con El Chicote, Harapos, Pompín Iglesias y Ferrusquilla.

Los actores y cómicos citados –casi en su mayoría  mexicanos– estelarizaron películas que en distintas épocas compartieron la preferencia que tuvieron las cintas de los famosos Charles Chaplin, Laurel y Hardy (Arthur Stanley Jefferson y Oliver Hardy o El Gordo y El Flaco).

Cómo olvidar a  Abbot y Costello (William Abbot y Lou Costello), Los Tres Chiflados, Mc. Hale, Bob Hope, Harold Lloyd, Jerry Lewis, David Niven, Peter Sellers con su humor negro en La fiesta inolvidable, etcétera.

Aunque la lista de producciones y artistas fue extensa, el ocaso para algunos de ellos llegó inevitablemente. Aún más con la aparición de otras figuras y recursos, que hacen aplaudir los temas contemporáneos de Mr. Bean, o los animados de Madagascar, La era del hielo, Vecinos invasores.

Sin olvidar los años cuando el Canal 4 (Telecuador) ofrecía a la audiencia su programa  Clásicos del Cine Mexicano, resulta grato para el recuerdo ver actualmente en la pantalla de los televisores aquellos rostros y esas comedias que tantos momentos de esparcimiento nos dieron por unos pocos centavos en las funciones de vermut y matiné a quienes llenábamos las lunetas y galerías de nuestros queridos y viejos cines de barriada.

Disfrutemos de la evocación al poner en nuestra mente las escenas de Abajo el telón, El bolero de Raquel, El bombero atómico, El portero, El barrendero, Su excelencia,  El señor doctor, Ahí está el detalle, etcétera, con Cantinflas, o Policías y ladrones, El aviador fenómeno, Muertos de risa, El rey de México, Pilotos de la muerte, con Resortes.

De igual manera, Piernas de oro, Aladino y la lámpara maravillosa y Pobres millonarios, de Clavillazo, y Locos peligrosos, El hombre mono, El duende y yo, La casa del terror, Simbad el mareado y El violetero, de las muchas de Tin Tan.

Y qué decir de Viruta y Capulina en las comiquísimas cintas Dos tontos y un loco, Barridos y renegados, Pegando con tubo, Se los chupó la bruja, Dos locos en escena,¡Qué perra vida!, Los astronautas, que se sumaron a los filmes de Mantequilla, Vitola, Borolas, Piporro, Tun Tun... llenos de una sana comicidad que contagiaba a cualquiera.

Válido entonces embarcarse en la nave del recuerdo y revisar pasajes que de algún modo se vinculan con el Guayaquil de antaño, protagonista y receptor de cultura y tradiciones de quienes en ese entonces se divertían con el cine.

El Gran Guayaquil

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