Inicio - eluniverso.com Noticias del Ecuador y del mundo
DOMINGO | 5 de octubre del 2008 | Guayaquil, Ecuador
 Ediciones Anteriores
  
eluniverso.com Suplementos Especiales Servicios Clasificados
Publicidad
Portada
Política
Economía
Sucesos
Migración
El País
Internacionales
Deportes
El Gran Guayaquil
Vida
En escena
Religiosa y Obituarios
Opiniones
Editorial
Columnistas
Cartas al Director
Temas
Fotogalerías
Agropecuario
Un día como hoy
Cuéntamelo todo
El Alquimista
The New York Times
Eloisa dice
Suplementos
Servicios
eluniverso.comNew York Times

Pueblo reclutado para salvar un primate

ampliar imagen ampliar imagen

Un langur capuchino con su madre en el Ecoparque Chongzuo. Estos monos estuvieron en peligro de extinción en 1996.
Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail

Octubre 05, 2008

Por PHIL McKENNA | CHONGZUO, China

Hace mucho tiempo, en las montañas del sur de China asoladas por la pobreza, un pueblo desterró a sus hijos al bosque para que se alimentaran de frutos y hojas. Años después, cuando aparecieron las tiendas de alimentación, los padres volvieron a los bosques para reclamar a sus vástagos.

Para su sorpresa, sus retoños se habían adaptado a la vida en la selva, los tocados blancos que llevaban los niños se habían mezclado con el pelo, les habían crecido colas, y se negaban a volver a casa.

En la reserva natural de Nongguan, en Chongzuo, provincia de Guangxi, los descendientes en la vida real de esos niños mitológicos —unos monos conocidos como langures capuchinos— todavía se columpian por las bóvedas de la selva.

Es extraordinario que los langures y su hogar, la selva tropical, hayan sobrevivido. En 1996, cuando los estaban en grave peligro de extinción, Pan Wenahi, principal biólogo chino de los pandas, fue a estudiarlos en Chongzuo. Era una época en la que los cazadores cogían a los jóvenes langures amarillos de sus fortalezas en las alturas y los habitantes del pueblo talaban la selva para conseguir leña. Pan contrató inmediatamente a guardas para proteger a los animales que quedaban, pero después fue más allá, haciéndose cargo de los grandes factores sociales y económicos que hacían peligrar las especies. Pan creía que aliviar la continua pobreza de la región era fundamental para su supervivencia a largo plazo.

En la reserva natural de 24 kilómetros cuadrados en la que centró sus estudios, la población de langures aumentó de los 96 que había en 1996 a más de 500 que hay en la actualidad.

“Es un ejemplo de lo que se puede hacer en los puntos calientes que han sido devastados por el desarrollo”, comenta Russell A. Mittermeier, presidente de Conservation International. “Pan ha combinado todos los elementos: protección, investigación, ecoturismo, buenas relaciones con la comunidad local... Verdaderamente ha convertido al langur en un emblema de la región”.

Desde siempre, los campesinos locales habían matado langures de vez en cuando para comer, pero cazadores de fuera empezaron a mermar seriamente la población. “En los 90, la economía china empezó a crecer y la gente con dinero quería acabar con la vida salvaje para demostrar su poder”, comenta Pan, de 71 años.

En 1997 se produjo un gran avance en la protección de la especie cuando ayudó a la gente del pueblo a construir una tubería para que pudiera disponer de agua limpia para beber. Poco tiempo después, un campesino del pueblo liberó a un langur que había cazado y se lo llevó a Pan.

Pan consiguió dinero para una nueva escuela, supervisó la construcción de clínicas sanitarias y organizó chequeos médicos para mujeres. “Ahora, cuando la gente de fuera intenta cazar langures, los locales no los dejan pasar”, cuenta Pan. Pero la gente del pueblo todavía depende de los árboles de la reserva para utilizarlos como combustible. “No estaría bien que yo les dijera que dejaran de cortar árboles”, opina Pan. “Tienen que alimentar a sus familias”.

En el año 2000, recibió un premio medioambiental de 8.700 euros otorgado por Ford Motor Company.

Utilizó el dinero para construir digestores de biogás —fosas recubiertas de hormigón que acumulan el gas metano de los residuos animales— para proporcionar combustible a unas 1.000 personas para cocinar. Hoy en día, 95% de la población que vive en los límites de la reserva utiliza biogás. Como consecuencia, el número y variedad de árboles del parque ha aumentado considerablemente.

En 2002, cuando Pan inauguró el Ecoparque Chongzuo, una pequeña parte de la reserva natural de Nongguan que está abierta al público, puso una cita del antiguo filósofo chino Mencius en la puerta principal del parque. La frase: “En una sociedad ideal, todos deberían trabajar por el bienestar de los demás”.


Secciones : Política | Economía | Sucesos | El País | Internacionales | Deportes | El Gran Guayaquil | En escena | Vida
eluniverso.com | Suplementos | Especiales | Servicios


eluniverso.com Noticias del Ecuador y del mundo
Diario El Universo - Av. Domingo Comín y Calle 11 - Guayaquil, Ecuador
Telf.: 593 4 2490000 Fax: 593 4 2492925 P.O. Box: 09 01 0531
Clasificados: 593 4 2495566 Suscripciones: 1-800-DIARIO

Este diario es miembro de AEDEP, SIP, WAN

© Derechos reservados 2008 C.A. EL UNIVERSO
Prohibida la reproducción total o parcial de este contenido sin autorización de C.A. EL UNIVERSO