Un debilitado huracán Gustav tocó tierra este lunes en la costa de Luisiana, una zona propensa a inundaciones pero casi desierta, con la amenaza de afectar la zona occidental de Nueva Orleáns.
El ojo entró a tierra antes de las diez de la mañana cerca de la población de Cocodrie, el corazón de la industria pesquera y petrolera del estado, horas después de que el huracán fue degradado a categoría dos, dijo el Servicio Nacional Meteorológico.
El agua estaba creciendo en algunas partes de Nueva Orleáns, pero las autoridades de la ciudad eran optimistas de que los diques que protegen la ciudad retendrán el agua.
Los pocos residentes que se negaron a abandonar la ciudad aguardaban con nerviosismo la embestida de la tormenta con la esperanza de que puedan resistir los diques reforzados tras la devastación causada por el Katrina.
Katrina descendió hace tres años sobre Nueva Orleáns siendo un huracán de categoría tres, con vientos sostenidos de entre 178 y 210 kilómetros (entre 111 y 130 millas) por hora.
Gustav mató al menos a 94 personas durante su paso por el Caribe.
La tormenta podría traer consigo oleajes de hasta 4,27 metros (14 pies) de altura y precipitaciones de hasta 51 centímetros (20 pulgadas). Katrina provocó oleajes de ocho metros (25 pies).
Por otra parte, en Washington, el presidente George W. Bush decidió no asistir a la Convención Nacional Republicana este lunes y viajará en cambio a Texas para reunirse con empleados de grupos de emergencia y evacuados, a medida que Gustav avanza.
Luego de recibir información ayer de la Agencia Federal de Administración de Emergencias, Bush pidió a los residentes de áreas por donde podría pasar la tormenta que acaten las órdenes de las autoridades locales y evacuen sus viviendas. "No se pongan en situaciones de peligro ni hagan que los trabajadores de grupos de rescate tomen riesgos innecesarios", dijo. "Y sepan que el pueblo de Estados Unidos está con ustedes. Enfrentaremos la emergencia juntos".