Connacionales en Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut pierden poder adquisitivo.

“Es insoportable. No compro ni la mitad de los alimentos que podía adquirir hace dos años. Tengo 28 años viviendo en Nueva York, pero para padecer las necesidades aquí en esta ciudad mejor me regreso a la mía donde tengo parientes que me ayuden”, dice la milagreña María Esther Bazurto, residente en Jackson Heights, a la salida de un supermercado en la avenida Roosevelt y la calle 91, en Queens.