Los pilotos de la Fórmula Uno que se exilian por cuestiones fiscales se burlaron de la sugerencia de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) de que podrían tener que entregar el 15 por ciento de sus ingresos para poder competir.
La Asociación de Pilotos de Grandes Premios (GPDA, por sus siglas en inglés), se quejó en las últimas semanas a causa de un aumento significativo del costo de las superlicencias, basado en la cantidad de puntos obtenidos la temporada pasada.
LA FIA insinuó que el sistema actual podría ser reemplazado por una tasa fija, aunque aclaró que los pilotos que viven en paraísos fiscales podrían afrontar cargas incluso más altas.
"Estamos contentos de poder discutir el asunto con los pilotos y podemos analizar cómo se expide la superlicencia. La FIA consideraría una tasa fija más alta para aquellos que eluden impuestos en el exilio", declaró un portavoz. Se insinuó que el monto podría ser un 15 por ciento.
El corredor inglés de Honda Jenson Button, quien reside en Mónaco, opinó que la medida es ridícula.
"Una superlicencia es para demostrar que uno es capaz de manejar en la F1. No tiene nada que ver con el lugar en el que vivimos. Es más, ni siquiera deberíamos necesitarla", agregó.
Por su parte, el escocés David Coulthard, ciudadano de Mónaco desde hace tiempo, manifestó que los pilotos no deberían ser juzgados por una "elección de vida".
"Pienso que está mal meterse en la vida de aquellos que perciben ingresos económicos y eligen vivir en un país que satisface sus necesidades", declaró el corredor de Red Bull.
El inglés Lewis Hamilton, de McLaren, quien se mudó a Suiza tras finalizar segundo en su primera temporada en la F1 el año pasado, dijo que prefería guardarse su opinión al respecto.