En esta historia, C. S. Lewis sale a defender nuevamente la magia: su existencia, bondad e importancia. Y pese a que son los personajes mitológicos o de fantasía los que otorgan brillo y atractivo a la historia (pues la actuación de los mismos cuatro niños no es nada relevante), no puedo dejar de reconocer que la presencia del mexicano Damián Alcazar (Men with Guns y And Starring Pancho Villa As Himself) en el papel secundario de Lord Sopespian, es excelente. Bajo el mismo adjetivo está un elenco internacional que ya quisieran otras producciones de Hollywood: el actor y director italiano Sergio Castellitto.
(The Big Blue, Mostly Marth y Don’t Move) como el malvado Rey Miraz; y, la española Alicia Borrachero (Periodistas, Hospital Central para televisión y El amor en los tiempos del cólera) como la leal esposa de Miraz, la reina Pruniprismia.
Tal como en la primera entrega, en esta secuela sobresalen las creaciones digitales. Filme sólido y coherente, pero también aparatoso, ocasionalmente con verdadera magia. De hecho, resultará un entretenimiento efectivo que sin lugar a dudas Walt Disney y Walden Media se han encargado de proporcionar con ese halo de misticismo, de nostalgia por los sueños y en un mundo de fantasía.
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Es imposible desligar la mirada crítica de la primera al observar esta segunda parte. El león Aslan revive en la cinta anterior, para dejarnos con esa mirada en la fotografía de la resurrección cristiana; y en esta segunda parte se justifican ante los ojos del espectador los beneficios de una guerra, de mil muertes sobre las que aún nos cuestionamos ¿por qué la reina Lucy no derrama su líquido mágico? Es que como afirma Aslan: “Nada sucede de la misma forma dos veces”.

















