Los inmigrantes han utilizado por muchos años ramas de los árboles para borrar sus huellas, una vieja técnica de los apaches; otros usan potentes sopladores de hojas para despistar a los agentes que los siguen. “Uno de los traficantes podría pasar con grupos de dos a quince personas y cada vez que cruce, eliminará los rastros con el soplador”, dijo James Jacques, supervisor de la Patrulla Fronteriza en San Diego.
Otra estrategia consiste en quitarse los zapatos e ir saltando de roca en roca o utilizar herraduras para ir dejando un rastro más animal que humano. “Ellos piensan que parecen pezuñas”, dijo la agente fronteriza Dove Haber sobre el método que no es tan exitoso. “Pero las zancadas de un animal y de los humanos no son iguales. Un caballo debería dar numerosos pasos y de muy corta distancia para que parezcan humanos”, indicó.

















