La vicepresidenta del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, tiene desde ayer una “ahijada” en Ecuador por la que interesarse y conocer su evolución: una tortuga de las islas Galápagos, a la que bautizó con el nombre de Fausto.

La funcionaria concluyó su visita a las islas, en la que además se expusieron los detalles de la cooperación española para su preservación.

Ella recibió una medalla por la que será “guardaparques de honor” de las Galápagos. “¿Y ahora voy a tener que vivir cien años más para cuidar de esta tortuga?”, bromeó.

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Fernández de la Vega asiste hoy en Quito a la X Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe.