Sean O’Hearn, el “gringuito” que estuvo a punto de ser deportado por orden del presidente Rafael Correa, asegura que seguirá en sus actividades contra la pesca ilegal del tiburón. Dice que la medida es signo de que está haciendo bien las cosas por la conservación de la especie.

La orden de retirarle la visa se sustenta en que usted ha participado en allanamientos en casas de pescadores, ¿condujo las operaciones?
No puedo ordenar allanamientos. Si miran las órdenes había un fiscal presente. Mi rol fue de informante.  Así lo hemos hecho hace cuatro meses. La semana pasada yo estuve presente como observador y como informante, para lo que no se requiere ningún convenio, porque cualquier ciudadano puede denunciar.

¿Lo acusaron de atentar contra la soberanía del país?
Cómo me van a acusar de que atenté contra el país de mi hija y de mi esposa. No tiene sentido. Todo esto empezó en Manabí con una solicitud del Gobernador (Vicente Véliz) y una denuncia de Alcira Puentes Sánchez, pero yo no creo, conozco a Alcira.

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¿Pero acompañó a la policía?
Yo me quedé atrás, así está en el parte policial. Están buscando una forma de desviar el tema para detener en lo que estamos siendo muy eficientes. A los pescadores les conviene que paremos.

¿Alguien grande está siendo perjudicado?
Le dimos un golpe fuerte al mercado negro de aletas, con la confiscación en Manta. Fuimos directo donde los mafiosos grandes. No entiendo la actitud del Gobernador de Manabí, que es quien inicia todo para mi deportación. Después del golpe llegaron a decirme que me estaban poniendo precio a mi cabeza y la policía me puso resguardo.

¿Qué acciones legales piensa emprender?
Con mi abogada nos vamos a reunir para analizar lo que pasó. Yo todavía... Estoy tratando de pasar un poquito de tiempo con mi familia. Hasta el último momento pensamos que íbamos a separarnos. Tenemos que analizar bien las injusticias de las últimas 48 horas.

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¿Después de todo esto se queda en el Ecuador?
Sí, si me dan la oportunidad con mi familia y con mi esposa. Queremos que mi hija crezca en la cultura latina. Yo tengo pinta de gringo, pero no lo soy de corazón. Eso de decir que soy un “gringuito”, me da mucha pena.   Estoy casado con una ecuatoriana y vivo en Galápagos. Nací y crecí en Puerto Rico, que es cultura latina.

¿Hay algún temor en la decisión de quedarse?
El temor existe incluso antes de lo de inmigración. Esa amenaza existe todavía, pero yo estoy dispuesto a seguir en este trabajo.

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¿Seguirá en el activismo?
Lo que yo he hecho aquí en el Ecuador no es activismo. Tengo firmados convenios con la Policía Nacional. Desde que estoy como representante de Sea Shepherd, he firmado dos convenios con el Gobierno ecuatoriano.

¿Qué va a pasar con el firmado el 5 de julio?
Cuando me iban a deportar hablé con el presidente de la Fundación y mi recomendación hacia él fue que todo siga igual, que se mantenga el convenio. O si no ganan los mafiosos. Eso tiene que continuar.

¿Qué opina usted del presidente Rafael Correa?
No puedo opinar al ser representante de una organización internacional.