Las inundaciones provocadas por el monzón, las peores de los últimos años, que afectan a India, Bangladesh y Nepal, causaron más de 1.400 muertos y 26 millones de desplazados en Asia del Sur, donde además numerosos cultivos resultaron afectados.

Las inundaciones en India, el país más afectado por las lluvias torrenciales debidas al monzón, se cobraron ya la vida de más de 1.200 personas en ese país, mientras en el vecino Bangladesh la cifra se elevó a 120, según un balance de ayer.

Las autoridades temen nuevos desbordamientos por la llegada de aguas de las montañas. “Casi todos los ríos están por encima de los niveles de peligro, pero lo que nos preocupa es la descarga de una gran cantidad de agua del vecino Nepal”, otro país que sufre inundaciones, dijo Shreesh Dubey, un portavoz gubernamental en el estado de Uttar Pradesh, al norte del país.

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Solo allí 2.400 localidades están inundadas. Pero el estado más afectado es el de Bihar, también al norte, donde han muerto 91 personas, casi 11 millones fueron desplazadas y unas 70.000 casas quedaron destrozadas, reportan datos.

Operaciones de rescate están siendo realizadas en ese estado, uno de los más pobres del país, donde los cultivos devastados causaron pérdidas de decenas  de millones de dólares.

En el norte del país, los estados de Assam y Uttar Pradesh están muy perjudicados. En Assam, 5,5 millones de personas fueron desplazadas al noreste, pero miles de personas estaban regresando a sus hogares, dicen fuentes gubernamentales.

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En Uttar Pradesh unos 1,4 millones de habitantes fueron afectados, 125 personas murieron ayer y 2.400 poblados están aislados por las aguas, anunciaron fuentes oficiales.

Mientras, cientos de policías y bomberos se esforzaban por sofocar los incendios forestales de la región del norte de China en Mongolia Interior.

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En Italia

Los servicios italianos de protección civil dijeron haber intervenido en al menos 40 incendios con medios aéreos, principalmente en la región de Nápoles, en varios parques naturales y cerca de localidades turísticas.
La situación más delicada se concentró en la costa amalfitana al pie del Vesuvio y en la isla de Ischia, junto a Nápoles, adonde llegaron aviones y helicópteros.