Los afectados en algunos casos se automedican antes de ir al médico.

No causa admiración mencionar la palabra leishmaniasis en el recinto La Esmeraldas, de  este cantón fluminense. La enfermedad se ha vuelto habitual en los últimos diez años y las autoridades de salud hace pocos días iniciaron las investigaciones para buscar las causas y orígenes del mal.

Rosa Chávez Guevara, de 73 años, una moradora del recinto, recordó que hace dos años sintió una picada en la pierna izquierda, pensó que  era un mosquito y no le dio mucha importancia. Pero su preocupación comenzó una semana después, al ver que  esa picada se había convertido en un grano que había infectado la pierna.

Dijo que sus hijos la llevaron a Quito, donde le diagnosticaron una infección en la piel y le recetaron inyecciones de megacilina.

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El grano no desapareció y al  contrario se agrandó, por lo que nuevamente acudió a una clínica dermatológica en donde los médicos comprobaron que  era  leishmaniasis. Le recomendaron inyectarse 17 dosis de glucantine, una diaria.

Caso similar padece Efraín Quincha, de 64 años, quien está postrado en una cama de su hogar a la entrada del recinto. Su hija Rosa comentó que hace cuatro meses llegó a la casa con picazón en la pierna izquierda, tras la picadura de un bicho.

La herida se infectó y lo trasladaron al hospital Luis Vernaza de Guayaquil, donde le comprobaron que  era leishmaniasis y le aplicaron inyecciones.

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Agregó que dicho medicamento le hacía hinchar la pierna y por falta de dinero para el tratamiento lo llevaron a casa, donde está padeciendo porque no tienen dinero.

La doctora Lorena Viejó, directora del Subcentro de Salud de La Esmeraldas, aseguró que al momento solo dos casos de leishmaniasis se han atendido en este centro.

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Hasta la semana pasada las estadísticas del Servicio Nacional de Erradicación de la Malaria (SNEM) revelaban que hay ocho casos confirmados en varios recintos del sector.

Lenin Daqui, director provincial de la entidad, señaló que un equipo de la entidad realiza un estudio epidemiológico en las zonas endémicas.

Antecedentes

Contagio
La picada del insecto conocido como manta blanca produce una reacción en el organismo que luego se ve reflejada en una úlcera (granos del tamaño de una moneda de  50 centavos) en la piel, para lo cual el tratamiento especifico es a base de glucantine –ampollas–, que se le dosificará al paciente de acuerdo con el peso.

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