Uno de esos es que el guayaquileño suele ser más gastador comparado con otros que son ahorrativos y hasta conservadores en sus compras.

“El consumidor de otras regiones es ahorrativo”, dice el industrial Francisco Manfredi, quien describe al guayaquileño como un consumidor fiel, y gastador.

Estudios satélites de la firma Negocios & Estrategias refieren que mientras el quiteño es un comprador mesurado, analítico, el porteño es apresurado, novelero y muy predispuesto a los intercambios.