“Si llueve se quejan, si no llueve igual. Si erupciona el volcán Tungurahua se lamentan los agricultores, pero la verdad es que no hay autoridad que controle la especulación en el precio de las legumbres”, fustigó Flor Bravo, mientras compraba rábanos en el mercado de Santa Rosa, en Riobamba.
El brócoli, que se cosecha en los cantones Guano y Colta, y que hasta el 31 de mayo se vendía a dos y tres dólares el saco, subió a seis y siete dólares el 3 de julio. Otro producto que ha subido en su costo es la papa, que hasta hace quince días se vendía a $ 3 el quintal.
La semana anterior, en el mercado mayorista, hubo un incremento de $ 0,50 centavos en el saco de hortalizas como la cebolla colorada.
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“El clima ha sido una de las causas para que los productos suban de precios”, dijo Mónica Miranda, gerenta de la Empresa Municipal Mercado de Productores Agrícolas.
“Ahora el dinero no alcanza a pretexto de las lluvias. Los agricultores, en especial los intermediarios, han subido sin piedad el costo de productos como las zanahorias, papas, cebollas blanca y colorada, la arveja, lechuga, col, remolacha”, dijo Ángela López, ama de casa.
Aún no se sabe el tiempo que durará el alza de precios, pero los agricultores estiman que será hasta la próxima cosecha. Los consumidores esperan que las autoridades controlen el incremento en los mercados.















