Presencia. Con la promoción de libros de América y el Caribe se prevé que en el 2008 la cita española sea dedicada a Latinoamérica. Nadie se atreve a decir vamos a pasear a las ferias del libro de Frankfurt o Londres. A la de Madrid, sí. Esta cita que cumplió 66 ediciones y constituye una representación bastante ajustada de lo que es el mundo editorial en España se vive como una fiesta popular. El evento, que nació en 1933 a iniciativa de la entonces Escuela de Librería de Madrid, intentó en su última edición, que concluyó el domingo, acercar a los lectores a la producción de África, pero no olvidó a América Latina.
Entre las casetas de las 114 librerías (56 especializadas), 191 editoriales, 21 distribuidores y 36 organismos oficiales que se desplegaron a lo largo del Paseo de Coches del parque del Retiro, destacó la instalada por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc). El sitio financiado por el Ministerio de Cultura español presentó la producción de 200 editoriales, procedentes de 16 países, entre ellos, Ecuador.
El propósito, apunta Isadora de Norden, directora del organismo iberoamericano con sede en Bogotá, “es el de promocionar el trabajo de escritores de enorme talento cuya obra no ha sido divulgada ni publicada en España”. Y, además, aprovechar la acogida para plantear que la próxima edición dedique toda su atención a la producción editorial latinoamericana.
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El encuentro reúne cada año a unos dos millones de personas y el volumen de ventas rebasa los 10 millones de euros (13´513.514 dólares).
Si el Gremio de Libreros acepta la propuesta en el 2008 se podrá reunir autores consagrados con los más noveles para que Madrid descubra todo el potencial del continente.
Esta vez, la selección de los autores de narrativa, poesía y ensayo recayó en las autoridades de cada país. Los ecuatorianos que arribaron a Madrid con cuatro días de retraso fueron Milagros Aguirre, Marcelo Báez, Nancy Bedón, Carlos Béjar, Soledad Córdova, Jorge Dávila, Ulises Estrella, María Fernanda Heredia, Huilo Ruales, Abdón Ubidia, Raúl Vallejo, Jorge Velasco, entre otros.
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La tradición literaria de México, Argentina y Colombia así como el volumen importante de material que exhibieron les ubicó en los primeros lugares en el ranking de ventas en la caseta de Cerlalc, dice Carlos Tello, asesor de la entidad.
De Ecuador se agotaron las tres unidades sobre Historia Andina, de la Universidad Andina Simón Bolívar, lo que demuestra según su óptica “el interés del público español por conocer la historia contada desde el otro lado del Atlántico”. También se vendieron los Cuentos y tradiciones orales del Ecuador, de Ángela Arboleda, Smog, de Huilo Ruales y La Utopía de los Pumas, de Milagros Aguirre.
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Entre los interesados no faltó algún emigrante interesado en saber lo que se escribe en la tierra que lo vio partir o madrileños como Jorge Olivares, arquitecto de 40 años, que buscaban “que les recomienden algo para enterarse de la situación política del país”.
Letras
LECTURA OBLIGADA
La Universidad Autónoma de Madrid convirtió al libro en lectura obligada para sus alumnos.
VENTA FUERA DE LA FERIA
La Librería Iberoamericana, emplazada en el corazón del Barrio de las Letras, acogerá en sus escaparates los libros latinoamericanos que no consiguieron venderse en la Feria de Madrid.
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