El argentino Leonel Messi, del Barcelona, volvió este fin de semana a copar la atención de medio mundo con el gol que le faltaba para emular a su gran ídolo Diego Armando Maradona, rematando con la mano y no con la cabeza, revocando una denominada "mano de Dios" que no siempre ha sido objeto de admiración.

El tanto de Messi (su primero del partido) daba en la noche del sábado el momentáneo empate al Barcelona en su estadio contra el Espanyol y reabría las opciones del equipo azulgrana al título liguero. De ahí que su gol de pillería, de rápida listeza de pensamiento, lo festejase con todo su ser.

Inmediatamente, vino a la mente de todos, desde los aficionados futbolísticos a los periodistas, el tanto anotado en 1986 por Maradona a Inglaterra en la Copa del Mundo y que, desde entonces, fue calificado como la "mano de Dios".

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Así como ha dado el nombre a la película sobre la vida de Maradona recientemente estrenada y dirigida por el cineasta italiano Marco Risi, hijo del conocido Dino Risi.

La "mano de Dios" es, asimismo, el tanto que le faltaba a Messi para ser coronado como el nuevo Maradona, pues el último abril había realizado ante el Getafe, esta vez en partido de la Copa del Rey de España, el "otro" gol más representativo de Maradona, en el mismo mundial y ante el mismo rival: eslalon desde más allá del centro del campo, regateando una y mil veces a cuantos adversarios le salieron al paso.

No es de extrañar, pues, que las televisiones de medio mundo, e Italia no podría ser menos, repitieran la "mano de Messi" hasta la saciedad desde el mismo instante que lo anotó ante el Espanyol, poniendo seguidamente la "mano de Dios".
Pero tras los primeros elogios a la "listeza" de Messi han llegado también las críticas.

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Unas críticas que resultaron agrias cuando hace años otro jugador argentino anotó un gol con la mano, y lo celebró, en el campeonato liguero italiano. Fue Andrés Guglielminpietro, conocido como "Guly" en el mundo del fútbol.

Tras un paso por el Milán, Inter de Milán, y militando como cedido en el Bolonia, el 21 de septiembre de 2003, "Guly" anotó con la mano (m.62) el primero de los goles que dieron el triunfo casero a su equipo ante el Udinese (2-0).

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Guly, a diferencia de las "manos" de Maradona y de Messi, estando casi pegado al palo izquierdo de la meta visitante, metió la mano y batió al portero rival, encaminando un triunfo para su equipo que parecía al menos complicado.

El jugador argentino lo festejó y lo celebró al máximo, mientras con toda lógica protestaban los integrantes del Udinese. El tanto sirvió al marcador. Y horas después empezó una especia de "caza mediática" al "deshonesto Guly".