Ya se han instalado 100 kilómetros (63 millas) de barreras vehiculares en la frontera del estado. Las autoridades prevén un total de 320 kilómetros (200 millas) de barreras en el sudoeste, principalmente en Arizona y Nuevo México, para fines del año próximo.
El objetivo es eliminar el paso de vehículos, en beneficio de los agentes que combaten el contrabando. Los camiones, las camionetas y otros vehículos facilitan a los contrabandistas el traslado de un número elevado de inmigrantes o cargas de marihuana desde México a través de la inmensidad del desierto.
"El uso de vehículos ayuda (a los conmtrabanistas) a cumplir su misión más efectivamente", dijo el vocero Michael Friel de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. "Es más rápido, pueden traer más individuos que a pie".
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Las autoridades reconocen que las barreras no impedirán el paso de peatones, ya sea inmigrantes indocumentados o narcotraficantes. Pero también creen que tienen el factor tiempo a su favor para rastrear y apresar a los indocumentados que tienen que atravesar kilómetros de terreno escarpado y rocoso para encontrarse con los vehículos de quienes los aguardan junto a las carreteras que conducen a zonas urbanas.
Las barreras que se usan van desde bolardos -postes de acero rellenos de concreto que emergen del terreno- hasta vías ferroviarias soldadas en forma horizontal a postes de acero y concreto, pasando por barricadas de vías en X que pesan hasta 635 kilogramos (1.400 libras).
Eso no incluye las cercas fronterizas destinadas a impedir el paso de peatones en zonas más pobladas como las comunidades de Douglas, Naco, San Luis y Nogales.
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Las líneas de barreras han sido instaladas durante años a medida que las autoridades buscan la manera de detener el influjo de inmigrantes ilegales en los cuatro estados fronterizos, de los cuales la frontera de Arizona de 605 kilómetros (377 millas) es el sector más transitado para cruces ilegales.
En el Monumento Nacional Organ Pipe Cactus, las barreras instaladas a lo largo de 47 kilómetros (29 millas) de la frontera a un costo de 14 millones de dólares se colocaron en reacción a la matanza del guardabosques Kris Eggle por delincuentes que habían entrado huyendo de las autoridades mexicanas.
















