“Mi meta es llevarle algo literario al cine y tratar de llevarle algo visual a los libros”.

El escritor y cineasta chileno Alberto Fuguet estuvo en la  Feria del Libro de Bogotá.  Presentó dos libros:  Cortos y Apuntes autistas;  y su película Se arrienda.

¿La actividad de  cineasta le ha restado tiempo a su  tarea  literaria?¿Cómo se fusionan  o cómo se pelean en su  vida estos dos oficios? 
Cuando  hago una película estoy pensando como escritor y cuando estoy escribiendo estoy pensando como cineasta. Mi meta es llevarle algo literario al cine y tratar de llevarle algo visual a los libros. Mi idea es hacer  una película, un libro, una   película, un libro, y creo que lo he logrado.  Apuntes autistas  es un libro curioso. Lo hice sin tener tiempo ni paz mental para escribirlo. Lo  escribí   entre festivales de cine, entre agotamiento. A mí me gustó, decidí no contar una historia, porque cada vez más me gustan los libros que no cuentan historias sino que  narran confesiones,   puntos de vista, cada vez   me interesa más  la no ficción.
 
Este es el año de García Márquez. Se le rinde homenaje en   todo el mundo de habla hispana. ¿Cuál es su opinión de él, a   una década de haber publicado su   antología  McOndo,  donde se   le daba el certificado de defunción al realismo mágico?
Yo no triunfé.   El realismo mágico no ha muerto. Es un género que se puede escribir en español, en inglés, en cualquier idioma.  Pero   ya no tiene que ver tanto con América Latina,  se volvió un  software y el que quiere usarlo lo usa. Que  se inventó relativamente en Colombia es aparte, a mí  no me gusta, pero tampoco me gusta  la ciencia ficción, ni la literatura tipo   Señor de los anillos. 

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¿Y cuál le gusta?
La literatura contemporánea  que habla sobre el estado de los tiempos actuales. Me parece que todos los clásicos son libros  contemporáneos.

A 11 años de haberse editado el libro  McOndo, ¿cuál es su mirada actual para este?
No dejaría que se vuelva a publicar. Estoy  entre arrepentido y tengo que vivir con los errores, aunque tampoco creo que haya sido un error tan tremendo y a la larga creo que tenía la razón. Exageré por mi condición de adolescente, era un título vistoso. Todos creen que   odio a García Márquez pero en mi último libro,  Apuntes autistas,  escribo sobre él.  Digo que no confundamos las cosas, que la  vida no es tan en blanco y negro. A uno le pueden gustar ciertos libros de García Márquez y otros no. Uno tiene que respetarlo, es un escritor mucho mejor que yo, pero no por eso tengo que rendirle pleitesía. Hay espacio para todos.  Yo dudo que me gane el Nobel, estoy   seguro de que no me lo voy a ganar y Dios me proteja de que nunca me lo gane.

¿No le gustan  los premios?
Si son harta plata sí, quizá, pero que no me transformen en algo  como dios. A  mí me da pena que Coetzee se lo haya ganado y es uno de los pocos que  ha logrado no transformarse en un Nobel, no cayó en la tentación mediática de decir: Yo soy mejor  que ustedes y le  doy clases al mundo, sobre todo al tercer mundo, y esto es lo que hay que hacer, porque yo como gané el Nobel soy inteligente, soy  importante.

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¿Cuál es su aspiración como escritor?
Tener una obra coherente y si me pongo un poco megalómano me gustaría que mi apellido se pudiera usar como adjetivo, que es a lo máximo a que un escritor puede aspirar.