Los canales de televisión arman sets fuera o dentro de los pabellones. Los presentadores son maquillados, peinados. Pronto se inicia la acción: un escritor es invitado al plató para conversar o el presentador muestra un volumen y lo recomienda. La Vigésima Feria Internacional del Libro de Bogotá es la nota casi obligada de los espacios televisivos.
Y entre presentadores y cámaras está el público, numeroso, ávido, que recorre los pabellones de la feria y a veces pregunta por el título que vio en la televisión. Los libros, que reposan sobre mesas o en anaqueles, son mirados, tocados, hojeados. Parece un gran supermercado, solo que en vez de víveres hay libros. La gente consulta la cartera y se acerca a la caja. O pasa de largo.
Va en busca de otros títulos y otras novedades, ya que esta cita no es solo de venta de libros, sino también de propuestas en torno al libro o la lectura, de recitales y conversatorios con escritores y de homenajes, como el que se le rinde al Nobel Gabriel García Márquez, o a Chile, el país invitado, que llegó a Bogotá con un pabellón que quizá no le hace justicia (la muestra de libros que presenta es pobre) y con una delegación que carece de estrellas (sin Isabel Allende, por ejemplo), pero que habla de la literatura chilena esencial: Gonzalo Rojas, el Premio Cervantes de Literatura; o actual: Alberto Fuguet.
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La de Bogotá es una feria consolidada. Tiene 20 años de vida y junto con la de Buenos Aires, en Argentina, y la de Guadalajara, en México, constituye una de las más representativas de Latinoamérica. La de este año, que se abrió el 19 de abril y culminará el 1 de mayo, se desarrolla en una Bogotá que se estrenó como la Capital Mundial del Libro y como Capital Iberoamericana de la Cultura, títulos de los que los bogotanos se enorgullecen y en cuyo honor giran las actividades de la feria y programas organizados por la Secretaría de Cultura, Recreación y Deportes de Bogotá.
En uno de los pabellones, esta institución muestra el trabajo que se hace en Bogotá: la red de bibliotecas, programas de animación a la lectura y de recuperación de la memoria oral y escrita. Son varios los concursos relacionados con la palabra que se han convocado. Y tres los certámenes que eligieron la feria para dar conocer a sus ganadores: el premio de narrativa Planeta-Casa de América, el de crónicas Planeta- Seix-Barral y 39 escritores menores de 39.
No todo lo que se exhibe tiene que ver con el libro propiamente, pero sí con el intelecto: las universidades tienen sus pabellones y también el cómic y hay un stand dedicado al arte. Y juegos didácticos para niños o un espacio de creatividad para los adolescentes. La oferta editorial es variada, aunque no todo lo que se esperaría de una feria de tal prestigio: hay desde literatura hasta autoayuda, desde libros gigantes hasta en miniatura y de todos los géneros y precios. Los descuentos y promociones son escasos.
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El que sí es pródigo es el programa paralelo a las exhibiciones: a una misma hora y en distintos salones de Corferias –el recinto donde se desarrolla la cita– hay diversas actividades. Ejemplo: la presentación de los libros de Luisa Valenzuela o de Guillermo Arriaga, un conversatorio con Mario Mendoza o una charla de Alberto Fuguet. Hay que ver a uno y perderse a los demás. No son nombres superventas, sí de un trabajo sostenido. Y todos tienen público, como también lo tiene el patio de comidas. A veces hay que hacer cola hasta para un café.
SUCESOS DE LA FERIA
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CONGRESO
De forma paralela a la feria se efectuó un congreso de libreros y de experiencias de animación a la lectura. De Guayaquil fueron Margarita Baquerizo y su hija Irene.
DOS ECUATORIANOS
Los autores Leonardo Valencia y María Gabriela Alemán forman parte de la selección 39 escritores menores de 39 años más destacados de Latinoamérica.
EL JURADO
Los 39 escritores fueron escogidos por un jurado formado por los autores colombianos Óscar Collazos, Piedad Bonnet y Héctor Abad Faciolince.
CRÓNICAS
El español Braulio García Jaén ganó el Premio Crónicas Planeta Seix Barral, con un proyecto para contar la historia de dos marroquíes condenados a prisión.
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