En el subsuelo marino la descomposición de desechos orgánicos por acción de las bacterias o de temperaturas altas, produce gas metano. Faltaría establecer su ubicación, cuantía y cómo explorarlo, considerando que hasta hoy nadie lo hace comercialmente. Países como Rusia, Japón y Estados Unidos están realizando experiencias para probar tecnologías.
El problema es la extracción del gas. Una posibilidad es bombear vapor o agua caliente hacia abajo por un pozo de perforación, para disociar el hidrato y liberar el metano. El gas sería bombeado a través de una segunda perforación, o disociando el hidrato por despresurización.
Transportarlo al continente podría hacérselo por gasoductos submarinos, aunque son caros y habría riesgos de avalanchas en el fondo del mar. Se ha sugerido la licuefacción del gas en un barco, o sea, convertirlo en algún hidrocarburo líquido fácil de transportar, pero lo malo es que se pierde 35% de la energía; o se podría limpiar de sedimento los hidratos, almacenarlos en tanques y remolcarlos a la orilla. Sea cual sea la tecnología, la extracción y transporte de gas submarino requerirán aproximadamente de $ 500 millones, cifra elevada pero similar a la que costaría traer el gas natural desde Camisera (Perú). Es por lo tanto, un camino seguro que debe seguirse, estiman investigadores. Valdría la pena explorar.
Walter W. Wiesner,
ingeniero, Guayaquil
















