La semana pasada, la oficina de Petro fue allanada por una fiscal en busca de documentos de una de sus denuncias y al día siguiente advirtió de un plan para asesinarlo.
Petro ha sido partidario de una solución por medio del diálogo al conflicto armado. En este tema ha sido crítico de los grupos armados ilegales especialmente las FARC por sus agresiones contra civiles.
A Petro se le reconoce su estilo beligerante e impulsor de sonadas denuncias, entre las cuales se destacan las del Banco del Pacífico en Colombia. Además ha sido un duro crítico del gobierno del presidente Uribe, a quien le cuestiona nexos con grupos paramilitares.
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A raíz de los debates que promovió contra casos de corrupción fue amenazado de muerte y debió abandonar el país.
Ya de regreso, su último debate fue este mes al denunciar presuntos vínculos de Uribe y su familia con grupos paramilitares, concretamente al grupo Los Doce Apóstoles, con el que tendría vínculos su hermano Santiago, del cual mostró una foto en la que aparece con uno de los hermanos Ochoa Vásquez (reconocidos narcotraficantes) en una feria ganadera.
En la denuncia ante el Congreso, Petro afirmó que Uribe, cuando se desempeñaba como gobernador de Antioquia en el ochenta, autorizó el funcionamiento de por lo menos ocho grupos de autodefensa (denominados Convivir), los cuales son considerados la semilla para la posterior creación de las organizaciones paramilitares, responsables de los peores crímenes cometidos en Colombia durante los últimos diez años.
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Funcionarios y afines a Uribe han sido involucrados de tener nexos con paramilitares, entre ellos ocho senadores, por cuyo caso la ex canciller Consuelo Araújo se vio obligada a renunciar porque uno de los ex legisladores es su hermano.


















