Cuando se esperaba que las lluvias cesaran aparecen anormalidades climáticas, como el torrencial aguacero que soportó Manabí el pasado domingo. Bastaron doce horas de una torrencial lluvia para que el panorama de la zona norte de Manabí cambie drásticamente. Los terrenos desérticos se convirtieron en lagunas y las polvorientas carreteras, en correntosos ríos.
Fueron casi tres meses de sequía en que los agricultores y ganaderos clamaron ayuda gubernamental para salvar sus plantaciones y, en otros casos, para alimentar el ganado.
Sin embargo, la tarde del pasado domingo la lluvia provocó el aumento del caudal de los ríos que en algunos casos llegó al desbordamientos. Las aguas arrasaron con viviendas, cultivos y caminos.
Publicidad
Los cantones más afectados: Pedernales, Tosagua, Chone y Bolívar.
Una veintena de casas destruidas, cerca de un millar de hectáreas cultivables afectadas, deslaves y siete tramos de vías interrumpidas fueron el saldo del fuerte aguacero.
La zona urbana tampoco se salvó del temporal. Las calles de la parroquia Canuto, de Chone, se convirtieron en lagunas.
En Flavio Alfaro los habitantes de la parroquia Novillo aseguran que nunca sufrieron una inundación como la del pasado domingo.
Publicidad
Publicidad
En el cantón Bolívar el Concejo Cantonal declaró la emergencia en las áreas vial, hídrica y de salud; de esta manera aspiran a que los ministerios respectivos entreguen recursos para mitigar los daños.
El ministro de Transporte y Obras Públicas, el manabita Trajano Andrade, recorrió las zonas afectadas el pasado jueves y prometió obras de remediación.

















