Este día fue instituido mediante decreto de la Gobernación en 1997, por pedido de Carlos Córdova, director del Instituto de Educación Especial de Cotopaxi.

Córdova señala que el Día de la Ternura sí tiene efectos en la población, que aprende a reconocer en las personas especiales a gente con capacidades distintas y no como se los llama de manera peyorativa discapacitados, porque ellos desarrollan otras habilidades.

Según Gloria Ayala, maestra de taller, la ternura se demuestra con respeto y aceptación. Ella lo entiende bien porque su trabajo es enseñarles artesanías. Ayala comparte a diario con los niños especiales labores como la confección de guaipe para venderlo a las empresas y en fechas especiales trabaja con mazapán para diseñar artículos de acuerdo a la ocasión (Navidad, Día de la Madre, San Valentín), cuya venta ayuda a mantener el instituto.

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Córdova indica que pese a que cuentan con el apoyo del ministerio para el pago de algunos maestros y mil dólares anuales que entrega el MBS, este dinero no es suficiente por lo que acuden a la autogestión.

En la provincia de Cotopaxi la mayoría de personas con discapacidad –que son cerca de 1.500, según datos del Conadis– pasaron por el Instituto de Educación Especial.