Domingo 18 de marzo del 2007 El Gran Guayaquil

En Cerro Blanco se sembraron 18.000 plantas propias del bosque seco

Marjorie Ortiz

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Hugo Crespín, empleado del vivero de Cerro Blanco, riega las plantas que servirán para reforestar zonas afectadas en la reserva.

Con 20 especies de plantas se restaura el bosque nativo de Cerro Blanco.

Unas 15 hectáreas del bosque protector Cerro Blanco que se habían convertido en pastizales están recuperando sus especies nativas. En enero y febrero pasados, 23 obreros plantaron 18 mil árboles como parte de un programa de restauración que se realiza desde 1993 en esta reserva boscosa, uno de los principales pulmones de la ciudad.

“Hemos reforestado con árboles de guayacán, bálsamo, pechiche, ovo de monte, zapote de perro, ébano, fernán sánchez, laurel, amarillo, guasmo, en total unas veinte especies”, explica Eric von Horstman, director de Cerro Blanco.

La reforestación, dice, se ha podido realizar con recursos provenientes de la organización ambientalista de Reino Unido, World Land Trust, dedicada a la protección de hábitats amenazados en el mundo.

Esta institución realizó un aporte de 78 mil dólares que se invirtieron en el plan de reforestación. La zona de Cerro Blanco que se escogió para el proyecto se ubica en el noroeste del bosque, a unos 45 minutos de la carretera en el kilómetro 22 de la vía a la costa.

Ese sector, que comprende unas 200 hectáreas, había sido ocupado hace más de una década por ganaderos que talaron los árboles y convirtieron la zona en extensos pastizales para alimentar a su ganado.
Cerro Blanco tiene en total unas 6.078 hectáreas de extensión.

De las 200 hectáreas afectadas por la ganadería, actualmente se han restaurado 150 con los programas de reforestación realizados desde 1993.

“Con la restauración de áreas se logra también recuperar la biodiversidad de la zona que se había perdido con los pastizales”, dice Horstman, un defensor de la reforestación como arma para contrarrestar los efectos del calentamiento global.

Organizaciones ambientalistas estiman que cada árbol en su vida capta una tonelada de dióxido de carbono, uno de los gases contaminantes que provocan el cambio climático en el mundo. “Es un proceso que se cumple cuando el árbol, a través de las hojas, capta el CO2 y a cambio libera oxígeno. A la planta le beneficia el dióxido de carbono porque es un componente esencial de la propia materia viva”, explica el ingeniero forestal Johnny Ayón.

Los 18 mil árboles plantados en la zona alta de Cerro Blanco provinieron del vivero que mantiene este bosque y que produce más de 100 mil plantas al año. Entre las más sembradas están fernán sánchez, acacias, caoba, cedro, guachapelí, ébano, roble y guayacán.

Actualmente, la mayoría de estas plantaciones han alcanzado una altura de entre quince y veinte centímetros. Según especialistas forestales como Ayón, en unos ocho años se podrá ver en el sector reforestado un bosque con árboles de entre cinco y diez metros de altura, pero solo en 150 años la zona volverá a ser como era antes de la depredación.

Celebración
El día mundial forestal se celebra cada 21 de marzo para realzar la importancia de los bosques del planeta.

Deforestación
Según las cifras de la Organización Mundial para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el planeta pierde  más de 14 millones de hectáreas de bosques anualmente.

Hábitat de especies
En los bosques tropicales viven 5 millones de especies de plantas y animales.

Utilidad
Los bosques nos proveen de bienes (papel, madera), producen oxígeno, purifican el aire y  nutren el suelo.

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