Domingo 18 de marzo del 2007 El País

Estudio señala que faja costera tiene 31 zonas vulnerables a inundaciones

Ángel Largo M.

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En invierno muchos sectores quedan totalmente anegados.

Una consultoría realizada por el Programa de Manejo de Recursos Costeros (PMRC), con financiamiento del BID, indicó que 31 zonas de la faja costera son proclives a inundaciones por lluvias o desbordamientos de ríos.

El informe, que se realizó durante 180 días, sostiene también que 27 ciudades costeras son susceptibles a deslizamientos de tierra, y 32 sitios propensos a tsunamis por fallas sísmicas.

Los detalles de la investigación se resumen en 172 mapas temáticos, que distribuyen al perfil costanero en 27 mosaicos que describen las zonas de riesgo a desastres naturales.

Los mapas buscan alertar a las autoridades de los problemas de su ciudad antes de la ejecución de obras.

Un estudio muestra los sitios propensos a sufrir desastres naturales.

Aguas que copan largas avenidas, barrios completos inundados, casas desplomadas por los deslizamientos de tierra y carreteras destruidas por la fuerza de ríos desbordados. En época de lluvias, estos fenómenos naturales azotan con frecuencia diferentes partes del país, pero su aparición no es ninguna casualidad.

Un estudio reciente del Programa de Manejo de  Recursos Costeros (PMRC) advierte que en la faja costera 27 ciudades son propensas a sufrir deslaves, 31 zonas proclives a inundaciones y 32 sitios susceptibles a la presencia de un tsunami por fallas sísmicas.

Hace seis meses, el PMRC  contrató una consultoría nacional para identificar los riesgos naturales de carácter sísmico, geológico, erosión, inundaciones, deslizamientos y la posible ocurrencia de tsunamis a lo largo de la faja costera.

El proyecto se llevó a cabo con 38.000 dólares que entregó como parte del financiamiento global el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Gobierno Nacional.

El experto en identificación sísmica de la Universidad Central de Quito, Guillermo Beltrán, elaboró –con la ayuda de datos históricos sobre desastres naturales de la ex Dirección de Minería y el Instituto Geofísico  Militar (IGM)– un recuento de los sitios que en los últimos 20 años sufrieron el ataque impredecible de la naturaleza.

Víctor Osorio, director ejecutivo del PMRC, indicó que resultado del estudio fue la creación de 172 mapas temáticos con la información de los riesgos de la faja costera, que comprende Esmeraldas, Manabí, Guayas y El Oro. Se añade un punto de Los Ríos y Cañar.

Divididos en grupos geológicos, sísmicos, tsunamis, erosión, inundaciones y deslizamientos, estas cartas geográficas presentan detalles de 27 ciudades costeras, identificando sus zonas de desastre.

El material, que se halla en la página web de la institución (www.pmcr.gov.ec),  busca alertar a las autoridades nacionales y locales sobre los sitios más propensos de la región Costa a sufrir los estragos de cualquier fenómeno natural, principalmente en época invernal. La clasificación completa de los mapas se encuentra en la escala 1:10.000, para mejorar la visualización de los puntos.

Deslizamientos
Los resultados tienen similitud con los últimos acontecimientos. Dentro del grupo de alta susceptibilidad a deslizamientos, debido a la deforestación de las áreas, se encuentra la ciudad de Esmeraldas. El pasado miércoles, producto de un fuerte aguacero, los terrenos de seis casas  en el cantón Quinindé cedieron y dejaron a varias familias damnificadas.

En la provincia verde también otras parroquias poseen una susceptibilidad moderada a deslizamientos. Tablazo, Carlos Concha y Chumunde constan en la lista.

Los cantones Jama, San Vicente y Sucre, así como la parroquia Río Chico, en Manabí, se ubican, en cambio, en una clasificación de alta peligrosidad, por las características de las rocas, la fuerte pendiente y la construcción de varias vías.

Un problema de esa magnitud se presentó  en marzo del 2006, cuando la vía a San Vicente se paralizó varios días por un deslizamiento en el sector de Simbocal, debido al desbordamiento del río Chone.

En el mapa geológico, lugares con pequeñas elevaciones son identificados como proclives a derrumbes, como la cordillera Chongón-Colonche, que empieza en la península de Santa Elena y avanza hasta Perú. Los cantones Naranjal y Balao (Guayas), y El Guabo y Arenillas (El Oro) entran en la lista.

Inundaciones
El PMRC  clasificó en tres sectores inundables todo el perfil costero: zonas comprendidas entre manglares y pantanos, zonas inundadas temporalmente en época de lluvias y zonas propensas a inundaciones por el desbordamiento de ríos.

En el primer grupo se ubican los manglares de San Lorenzo, Valdez y La Tola (Esmeraldas), Cojimíes, San José de la Charanga, Jama y Bahía de Caráquez (Manabí), además de los sitios de Playas, Posorja, Guayaquil, isla Puná y Taura.

La situación de Guayaquil durante la última semana es un claro ejemplo.
Las fuertes lluvias anegaron  por completo sectores del norte de la ciudad como Los Vergeles y las ciudadelas La Florida, Martha de Roldós y Mapasingue. Mientras, en el sur, se inundaron el Barrio del Centenario y las ciudadelas La Saiba, La Pradera y La Floresta, así como algunos sectores del centro de la urbe.

En la zona dos, las áreas comprendidas entre Yaguachi y Taura han sufrido los embates del invierno.

Pero existe otro grupo  propenso por el desbordamiento de ríos cercanos, tales como Camarones, Lagarto, Tachina y Atacames (Esmeraldas); Cojimíes, Jama, Buenavista (Manabí); Daule,  Balao, Tenguel (Guayas) y Arenillas (El Oro).

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