Miércoles 10 de enero del 2007 Política

Preciado, el poeta de la negritud para un ministerio que nace

Editora | Clara Medina

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PARÍS.- El poeta Antonio Preciado saluda al actor Sidney Poitier en una conferencia de la Unesco, en París, en el año 2003. Poitier era embajador de Bahamas y Preciado, de Ecuador.

Es el cuarto ministro esmeraldeño en la historia del país, dice el historiador Carlos Ojeda San Martín. Pero el poeta Antonio Preciado Bedoya  se autotitula el primer ministro negro del Ecuador. Afirma que  nunca ha habido en ese cargo  un esmeraldeño jututo, que significa auténtico, y recibe esta designación en nombre de las otredades, de todos  los grupos étnicos nacionales que han permanecido   marginados.

Preciado, de 65 años (nació el 21 de mayo de 1941 y es originario de Barrio Caliente, que se formó con gente de extracción campesina  en la ciudad de  Esmeraldas),  autor de nueve libros y una de las voces más relevantes  de la literatura afroecuatoriana,  será  el titular del recientemente  creado Ministerio de Cultura en el gobierno de  Rafael Correa. Una secretaría donde todo está por hacerse: desde buscar un lugar donde funcione  la sede hasta el delineamiento de las labores que cumplirá y las aristas que abarcará.

Su nacimiento ha generado a la par que alegría, incertidumbre  en ciertos sectores públicos vinculados con la difusión cultural. Hasta ahora, esta área estaba fusionada con el Ministerio de Educación.
Del futuro mandatario, Preciado  no era amigo, ni siquiera lo conocía personalmente. Fue Correa quien dio muestras de querer acercarse al poeta y planificó una reunión con él. La cita se dio a través de un amigo común, que es muy cercano a Correa, pero del que Preciado prefiere reservarse el nombre.

“Me recibió como un viejo amigo”, rememora  el escritor. Fue en esa ocasión cuando Correa, luego de verbalizarle toda su admiración, le conversó de su idea de crear un ministerio de Cultura y le propuso el cargo. Preciado optó   por hacerle una  confesión: en la primera vuelta no había votado  por él, sino por León Roldós, a quien lo une una amistad de casi treinta años. En la segunda, sí.

A Correa no le importó ese hecho y  le reiteró la propuesta. Fue entonces cuando Preciado dijo  sí y matizó la  aceptación con una segunda confesión: en la actualidad ya se sentía totalmente    comprometido con las propuestas de cambio del presidente electo e incluso  había pensado en postularse como aspirante a la Asamblea Constituyente. Pero esa única reunión cambió el curso de su historia personal y salió de allí a idear proyectos para la nueva secretaría de Estado.

Desde esa fecha   hasta ahora, Correa y Preciado se han reunido cinco veces. No sabe aún con cuánto presupuesto contará el Ministerio de Cultura; sin embargo, espera que sea el suficiente como para cumplir lo que se propone él y desea el mandatario.

¿Pero  cuál será la filosofía de este ministerio? Un concepto vasto de cultura, dice el poeta con su portentosa voz;   porque, añade, la cultura no se agota en las manifestaciones artísticas. “La cultura es un eje transversal que toca todo lo que hace el hombre. Es la forma de ser de un pueblo”, resume Preciado, quien  se ha desempeñado como presidente de la Casa de la Cultura, director del área cultural   del Banco Central y  rector de la Universidad Luis Vargas Torres de Esmeraldas y  como embajador de Ecuador ante la Unesco, en París, por año y tres meses, durante el gobierno del ex presidente Lucio Gutiérrez, aunque dice no conocer hasta ahora en persona al ex mandatario. Su nombramiento lo hizo la ex canciller Nina Pacari.

Lo que buscará el Ministerio, dice, será un diálogo intercultural, en el que estén representados los diversos sectores que integran el país  para  avanzar a lo que se llama una ciudadanía cultural, que es la  conciencia de que este país nos pertenece a todos. Asimismo, aglutinará  a  las entidades  estatales  que hacen actividad cultural, excepto las que están a cargo del Banco Central, ni la Casa de la Cultura, asegura. Es en este apartado donde se genera la incertidumbre de las instituciones respecto a su futuro. Y, aunque Preciado es reconocido como poeta y es elogiado por su actividad literaria, hay voces que se muestran escépticas frente a su capacidad administrativa. Él exhibe como currículo los cargos que ha ejercido en su provincia.

“Recuerdo que cuando asumió el rectorado de la Universidad Luis Vargas Torres esta vivía una época de crisis y él puso orden”, dice  su coterráneo, el historiador Carlos Ojeda. El vicerrector administrativo de la misma  universidad, Luis Pacheco,  dice   que opinar sobre Preciado  es  apresurado, porque en el Ministerio de Cultura está todo por hacerse. El poeta Julio Micolta Cuero  refiere   que ojalá el futuro ministro pueda responder a las expectativas no solamente del pueblo afro, sino a las de todo el país.

Padre de siete hijos y  casado en segundas nupcias con Teonila Aguas, Preciado vivirá en Quito de lunes a viernes. Los fines de semana volverá a su tierruca, como él la llama, a instalarse en su casa ubicada en lo alto  del  barrio Nuevo México, desde donde se aprecia toda Esmeraldas;  y a leer y a escribir como a él  le gusta: acostado en una hamaca.

LO QUE DECLARÓ

Una casa,  que está ubicada en el barrio Nuevo México, en Esmeraldas. 

Un vehículo  Mitsubishi Montero. Y sus libros.
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