José Córdoba, que el jueves pasado se desplazó a Ecuador para esperar el cuerpo de su hijo que debía llegar ayer, no puede olvidar la mañana del 15 de noviembre en que recibió una llamada de la Policía para informarle de que Stalin acababa de ser ingresado en la sala de cuidados intensivos del hospital de Tarragona.
“Lo habían encontrado sin conocimiento, tirado en una carretera. Estaba tan mal, que incluso tuvo que ser trasladado en un helicóptero hasta el hospital, donde nunca salió del coma y murió”, explicó.
Stalin Córdoba tenía 22 años y hace cuatro había emigrado a España.
Se radicó en Amposta, al sur de Barcelona. “Era albañil, igual que yo”, señaló Córdoba. Sin embargo, lo que más inquieta a la familia es que hasta ahora no se sabe qué pasó con el joven.
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Rigoberto Albuquerque, tío de Stalin, refirió que su sobrino estuvo en un bar con otros ecuatorianos bebiendo licor la noche del 14 de noviembre.
“Festejaba, porque ese día uno de sus hermanos, que aún está en Ecuador, cumplía años. El bar cerró a la una y media de la madrugada.
Parece que al salir, alguien quiso quitarle la plata y se originó una pelea”, anotó Albuquerque.
Familiares se quejaron contra la Policía por la falta de información y por impedir la realización de una colecta pública para reunir los 6.000 euros ($ 7.860) que costaba el traslado del cuerpo.















