Confiada que mi tarjeta la había retenido el banco, acudí a una sucursal del banco ese mismo día, llevando mi libreta de ahorro para hacer un retiro; cuando llegué a la ventanilla el joven que me atendió me preguntó que si me habían retenido la tarjeta, sin yo haberle comentado lo que me sucedió, y procedió a darme una nueva libreta de ahorros porque la que yo tenía ya estaba copada; pero ¡oh sorpresa!, al querer retirar dinero, el joven me dijo que no tenía saldo ya que me habían debitado ese mismo día 230 dólares; primero debitaron $ 30 de tiempo aire de un celular que yo no estoy pagando, después dos retiros de $ 100 cada uno, dejándome solamente $ 36 de saldo; el monto de $ 230 es el sueldo de mi trabajo como orientadora vocacional de un colegio ubicado en la zona rural.
Como era sábado, me dijo el joven cajero que debía esperar hasta el día lunes para que haga mi reclamo en Atención al cliente. Regresé el día lunes 13 de noviembre del 2006 y me atendió otro joven, me tomó los datos y llenó una solicitud pero desde ya me dijo que me habían hecho un paquetazo, con todo, ellos iban a hacer las averiguaciones y tenía que esperar siete días laborables; si era culpa del banco, me devolvían lo debitado; me dijeron que me llamarían pero no lo hicieron, entonces tuve que ir personalmente y, como lo presentía, el banco no se responsabilizó de nada.
Omayra del Rocío Chuchuca Freire
Guayaquil













