Los murcianos son conscientes de que no será fácil lograr el triunfo, ya que el equipo sudamericano es muy superior al de los lituanos, como lo demostró en el pasado Mundial 2006.

Su técnico, José Camacho, admitió ayer que “ellos vienen de hacer un buen Mundial y será difícil batirles, pero no imposible, y nosotros queremos dejar el pabellón muy alto”.