martes 05 de septiembre del 2006 Columnistas

La imprenta, un invento de importancia histórica

Si Johannes Gutenberg no hubiese tenido el ingenio que le llevó a desarrollar una forma, revolucionaria para la época, de imprimir rápida y económicamente, ¿cómo se habrían desarrollado las ciencias y las artes? ¿Cuánto tiempo se hubiese requerido para difundir los conocimientos a una sociedad mayoritariamente analfabeta.  Esa revolución de la difusión de información y conocimientos, gracias a los libros que se empezaron a imprimir en grandes cantidades, fue tan importante y de un impacto tan fuerte que durante un buen tiempo las publicaciones de todo tipo fueron fuertemente reguladas y censuradas.
Fue, por llamarlo de alguna forma, en lo que a flujo y difusión de información se refiere, una especie de “salto quántico” en el siglo XV, hoy tal vez comparable a la difusión de información mediante internet.
En ambos casos, una democratización de la información y difusión del conocimiento que tendió un puente de acceso a las ciencias, hasta ese momento solo al manejo de unos pocos.

¿Qué hizo Gutenberg? Bueno, ya se imprimía cuando él aparece en el escenario de la historia, de hecho tenía lo que hoy podemos llamar una imprenta, ya que la impresión con matrices fue muchos siglos antes descubierta y desarrollada por los chinos. Lo que le dio su pase a la historia fue el hecho de que se le ocurre una forma de hacer las matrices de impresión con unos pequeños moldes con los cuales se podía estampar o fundir en metal letras o tipos que tenían un relieve de forma invertida con respecto a su matriz; con todas las letras del alfabeto podía armar como un rompecabezas las palabras que quería imprimir, se podían reusar y era rápido poner a punto lo que se quería imprimir. Antes, para imprimir, se tenía que grabar, comúnmente a mano, la imagen invertida de lo que se imprimiría en una sola pieza como si se tratase de un sello gigante o en el mejor de los casos hacer tipo por tipo, imagínese un error ortográfico a dos renglones antes de terminar la página… Gutenberg, podríamos decir que “tecnificó la imprenta”, oficio que antes de él requería un gran aporte de habilidades artesanales y artísticas, y con esto permite el desarrollo de una técnica de impresión que aún hoy se usa, la tipografía.

Varias son las personas que han aportado desde  Johannes Gutenberg para el avance de la imprenta, siendo tal vez Alois Senefelder, con la litografía, otro importante contribuyente. Pero la imprenta no es únicamente la prensa, hay otros procesos que participan para obtener un producto impreso, estos se dividen incluyendo a las prensas en: preprensa (diseño, artes, diagramación), prensa (impresión) y posprensa (corte, doblado, encuadernación); de los tres, prácticamente no hay actualmente preprensa que no sea o tenga algo de tecnología digital.

Fue en los siglos XVI al XVIII que la preprensa de la época empieza su auge con el diseño de las fuentes (tipos de letra), hay que tener presente que la mayoría de los trabajos de imprenta eran libros o publicaciones menores; los grabados eran pocos por lo largo y costoso que significaba su elaboración; si se querían grabados a color, el equivalente actual de una foto a color, se contrataba a un “iluminador”, oficio que comprendía el dar color al grabado pintándolo…

Hoy, gracias a la imprenta, sus posteriores desarrollos y la difusión de información que esto permitió, muchas cosas han cambiado. Así también cambiará la imprenta que conocemos, con el tiempo nuevas tecnologías y un uso más eficiente de los  recursos darán paso al manejo de información sin papel u otros medios físicos. Los libros electrónicos, el correo electrónico y la publicidad electrónica, por citar algunos ejemplos, seguirán ganado terreno. Por ahora aún nos queda leer y escribir sobre papel por un buen tiempo. Los pronósticos dicen que no veremos cambio en la cultura de consumo y hábitos en este tema por algunos años.

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