A dos días de que el Ecuador asista a la instalación del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra (Suiza), el presidente Alfredo Palacio, condecoró ayer a dos activistas históricas de los derechos humanos en Argentina.
Las presidentas de las madres y abuelas de la Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto, en su orden, recibieron la Orden Nacional al Mérito en el grado de Gran Oficial por su “incansable lucha por los derechos humanos en Latinoamérica y el mundo”.
En su discurso, Palacio recordó que el país es miembro de la Corte Penal Internacional así como suscriptor de varios convenios internacionales relacionados con el combate a las violaciones de los derechos humanos. “Queremos una relación entre estados fundamentada en la paz, equidad y justicia”, dijo el presidente al tiempo que recordó que la lucha de ambas activistas es un ejemplo de dignidad para toda América.
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Si bien Ecuador no ha vivido dictaduras similares (a la Argentina), anotó Palacio, es necesario luchar contra la pobreza y el exilio obligado de varios ecuatorianos que buscan un mejor destino económico en otros países.
En la mañana, ambas activistas asistieron al coloquio: “Los derechos humanos como prioridad en América Latina” organizado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). En la cita, los ministros de Trabajo, Galo Chiriboga y de Educación, Raúl Vallejo, expusieron el alcance del Plan Nacional de Derechos Humanos del Ecuador aprobado en 1999 y cuyo funcionamiento está auditado por una comisión de seguimiento integrada por la sociedad civil y el Estado.


















