Sin un TLC con EE.UU. el sector productivo afirma que no tiene estrategias inmediatas.
La mayor parte de los sectores exportadores que apostaban a un Tratado de Libre Comercio (TLC) con EE.UU. no cuenta con planes alternativos para asumir las consecuencias de no tener el acuerdo.
El efecto inmediato que pueden afrontar estos sectores es el costo de los aranceles que comenzarían a pagar desde enero del 2007, si es que no hay un acceso preferencial para vender sus productos a EE.UU. Los aranceles fluctúan entre el 2,5% y el 32%, dependiendo del bien.
Javier Díaz, presidente de la Asociación de Industriales Textileros, reconoció que no tienen, al momento, un proyecto estructurado que reemplace al TLC; “nos cogió desprevenidos, nosotros teníamos casi seguro el tratado”.
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El sector proyectaba un crecimiento de sus ventas con el TLC. Pero ahora el escenario es adverso sin un acuerdo, según los textileros, debido a que entrarían a pagar impuestos cuando ya se había negociado con EE.UU. un cero arancel para la mayoría de los rubros de la industria.
Para los textileros, el perjuicio también surge ante la imposibilidad de proveer materia prima a Colombia y Perú que, al ser firmantes del TLC, tienen regulaciones que restringen ese abastecimiento a naciones que no son suscriptoras del convenio.
Los exportadores de frutas y vegetales también se han quedado sin una opción frente a la ausencia del TLC, pues el mercado potencial sobre el cual estaban tejiendo sus estrategias de crecimiento era EE.UU. Esto, amparados en un acceso cero arancel.
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“La única solución para nosotros es la firma del TLC, no tenemos otra alternativa”, aseveró Ernesto Ribadeneira, representante de los exportadores de frutas y vegetales, que entrarían a cancelar desde el 2,5% hasta el 14,80% en aranceles.
Una compensación estatal para asumir los costos de aranceles no es suficiente para el sector, según Ribadeneira, ante el hecho de que México y Guatemala, principales competidores del brócoli nacional, tienen acuerdos que les permiten entrar libremente a EE.UU.
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Los industriales, que dentro del TLC habían consolidado una negociación para que algunas materias primas ingresen a menor costo a Ecuador, también hacían proyecciones en función de cerrar un acuerdo con EE.UU. “En el fondo confiábamos en que el TLC iba en buen camino, eso nos había dicho el propio Gobierno”, dijo Sebastián Borja, vicepresidente de la Cámara de Industriales de Pichincha.
Alberto Dassum, presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil, afirma que es el Gobierno el que ahora debe señalar cuál será su plan para sostener el crecimiento económico y que suplirá la carencia de un tratado.
En el Ministerio de Comercio Exterior tampoco hubo un plan B frente a la posibilidad de no concretar el TLC.
Recién se comenzó a hablar de compensaciones a los sectores afectados por la no firma del convenio y de buscar otros acuerdos comerciales.
“Estamos por sostener reuniones en Lima los cuatro países andinos para establecer la mecánica y el calendario para las negociaciones con la Unión Europea, mercado que, a diferencia del norteamericano, es básicamente agrícola y agroindustrial”, dijo Manuel Chiriboga, subsecretario de Comercio.
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