Irán confirmó este lunes que no negociará ni pondrá fin al enriquecimiento de uranio, también a escala industrial, mientras los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania siguen divididos sobre cómo obligar a Teherán a suspender sus actividades nucleares.
"No daremos marcha atrás", declaró el portavoz del gobierno iraní, Gholam Hossein Elham, en su reunión semanal con la prensa, en Teherán, al insistir en el "derecho legal y absoluto" de Irán a enriquecer uranio.
"No es algo sobre lo que se pueda negociar o dar marcha atrás, tanto por lo que respecta a la investigación como en el sector industrial", subrayó.
Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Rusia, Francia, Gran Bretaña, China) y Alemania tienen previsto reunirse el miércoles, en Londres, para analizar una oferta europea con el objetivo de convencer a Irán a que suspenda el enriquecimiento de uranio.
Sin embargo, la oferta europea, que está aún en estudio y que mezcla incentivos con amenazas de sanciones, ha sido rechazada por el gobierno iraní antes de su misma presentación, de acuerdo con el significado implícito de las palabras de Elham.
Sobre la reunión de Londres, el portavoz de Teherán declaró que "sea cual fuere la decisión que se tomará, ésta debe respetar los derechos legales y legítimos de Irán".
La oferta europea recoge 15 tipos de sanciones contra Irán, pero sin llegar al uso de la fuerza, en caso de que la República Islámica no suspenda el enriquecimiento de uranio, proceso con el que se produce combustible nuclear para uso civil pero también se fabrican bombas atómicas.
Teherán ignoró una primera demanda del Consejo de Seguridad en este sentido, realizada en abril, reiterando que el fin de sus ambiciones nucleares es exclusivamente civil.
Estados Unidos y los países europeos, sin embargo, temen que el verdadero objetivo iraní sea dotarse del arma suprema.
Por este motivo, los cinco grandes del Consejo de Seguridad están de acuerdo en impedir a Teherán que se haga con una capacidad militar nuclear.
Sin embargo, la manzana de la discordia es la manera de lograrlo.
"Estuvimos de acuerdo sobre el hecho de que Irán no debería tener capacidad para fabricar armas nucleares ni hacer proliferar las armas de destrucción masiva", declaró este lunes la canciller alemana, Angela Merkel, tras una reunión mantenida en Pekín con el primer ministro chino, Wen Jiabao.
Washington y Bruselas están a favor de sanciones contra Teherán mientras que China y Rusia se oponen a ellas.
"No existe ningún ejemplo en la historia contemporánea en el que las sanciones hayan producido el resultado que se buscaba", repitió el domingo el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, durante una visita a Arabia Saudí.
Rusia construye actualmente la primera central nuclear civil en suelo iraní y China tiene gran interés en que Teherán desarrolle fuentes alternativas de energía, dada la importante necesidad de Pekín en este sector para mantener su fuerte crecimiento económico.
Las divisiones también afectan a la alianza estadounidense-europea, pues Europa estaría dispuesta a ofrecer a Irán garantías de seguridad, mientras que esto es un tema que Washington se niega a tratar, según las declaraciones del domingo de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice.














