La falta de luminarias públicas y la maleza han hecho que una peatonal, ubicada entre el conjunto residencial Vicky XXII y la manzana 24 de la primera etapa de la Alborada, sea el lugar preferido de los antisociales para cometer sus fechorías en esta ciudadela del norte de Guayaquil.

“Aquí hay fumones, ladrones que lo ven a uno caminando y se le llevan todo... Eso sucede a cualquier hora, pero más que nada en la noche ya nadie puede caminar seguro por el lugar”, dice Alfredo Alaño, quien vive en este sector.

Él denuncia que la delincuencia se ha apoderado de la primera, segunda y tercera etapas de la Alborada. “Se ha pedido vigilancia policial, pero estos (los gendarmes) solo vienen unos días y hacen como que no pasa nada y hasta conversan con los propios pillos. Cuando ven que la cosa es peligrosa huyen”, explica.