La salida de Venezuela de la Comunidad Andina es uno de los temas del encuentro. Con el peso de la incertidumbre ante el peligro de su disolución, los países de la Comunidad Andina (CAN) y de Latinoamérica se reúnen hoy en Viena con sus pares de la Unión Europea (UE), en la cuarta cumbre, que busca avanzar en las negociaciones de un Tratado de Libre Comercio.
Los países latinoamericanos aspiran a exigir redefiniciones de Europa, animados por las presiones del eje Argentina-Brasil-Bolivia-Venezuela.
Otros elementos hacen también a esta negociación distinta a la vivida por ejemplo con EE.UU., por parte de los países andinos.
El presidente de la República, Alfredo Palacio, participa en la cita presidencial de Viena.
Publicidad
Sin embargo, la CAN se sienta a hablar con el peso de la incertidumbre ante el peligro de su disolución, al tiempo que la UE sabe que el diálogo se entabla con una América Latina distinta a las citas de Río de Janeiro (1999), Madrid (2002) y Guadalajara (2004). Los países latinoamericanos aspiran a exigir redefiniciones de Europa, animados por las presiones del eje Argentina-Brasil-Bolivia-Venezuela.
Otros elementos hacen también a esta negociación distinta a la vivida por ejemplo con Estados Unidos, por parte de los países andinos. Particularmente dos: el interés europeo de apoyar los procesos de integración latinoamericana y no avanzar en acuerdos bilaterales y el énfasis puesto a la cohesión social. Los anfitriones, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el canciller austriaco, Wolfgang Schüssel, han recibido a los mandatarios de América Latina recordando que se trata de un encuentro entre 58 estados que representan el 25% del Producto Interno Bruto mundial. Pero este saludo soslaya las dificultades que tendrán las negociaciones, particularmente con Centroamérica y la CAN, teniendo en cuenta las políticas proteccionistas europeas hacia sus antiguas colonias.
Los anfitriones reconocen que la cumbre de Viena “se celebra en un momento de cambios significativos en el panorama político y económico de América Latina”. La atención se ha centrado, sobre todo, en el surgimiento de un nuevo estilo que supone, según algunos, un reto para las estructuras tradicionales.
Publicidad
Publicidad
Pero insisten –los anfitriones– que, antes de percibir este fenómeno como algo negativo, habría que situarlo en el contexto de una amplia evolución hacia sociedades más integradoras y canalizarlo a través de instituciones democráticas. Y estas últimas palabras pueden leerse como un claro mensaje para el mandatario venezolano Hugo Chávez y para el boliviano Evo Morales, particularmente luego de la nacionalización de los hidrocarburos en este último país.
Otro factor que pesará en las conversaciones de Viena es el rol que jugarán –dentro de los acuerdos– las políticas de cooperación. Y allí hay mucha tela que cortar, según las organizaciones de la sociedad civil que reclaman una cooperación con vigilancia social, en áreas que permitan la cohesión social a través de la redistribución de la riqueza.
Publicidad
Y en Viena, la sociedad civil de Europa y América Latina ha convocado en estos días su propia cumbre, con alrededor de 150 representantes de los dos continentes, para desde allí exigir unas negociaciones que se aten al desarrollo y no exclusivamente a la concreción de buenos negocios.
Los mandatarios de ambos continentes contarán, durante la cumbre, con un cerco de 3.500 policías que comenzaron ayer a patrullar el centro de esta ciudad.


















