Señor presidente del Ecuador,  Alfredo Palacio, si  quiere hacer “reformas constitucionales” para beneficio del pueblo hambriento al que le falta trabajo, educación y tiene paupérrima salud, y si usted desea continuar hasta el final de su mandato, debe favorecer a los habitantes de su país y no dejarse vencer por una burocracia dorada.

Se ven y se leen por los medios de información las payasadas de los diputados con sus amarres, o que ganan sueldos más altos que el del Presidente; o sobre funcionarios que los liquidan con millonarias sumas. Señor Presidente, a las personas profesionales no les vale el título porque en Ecuador no hay trabajo. Tiene que hacer desaparecer a las tercerizadoras que propician descalabro de trabajadores, quienes jamás podrán jubilarse. Usted puede pasar a la historia si hace reformas a favor de los más necesitados.

Ramón Méndez
Durán

Parece un chiste que un estadista invoque la “justicia social” sabiendo que el Estado ecuatoriano es la oligarquía más onerosa, desalmada e improductiva. Si comparamos su “costo” vs. los “beneficios” que no recibimos los ecuatorianos ni en trabajo, educación,  salud, ni en defensa de la propiedad; queda claro que vivimos en uno de los estados menos equitativos.

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La oligarquía pública no hace otra cosa que producir inflación y corrupción, perder tiempo postergándolo todo, tapar huecos con más endeudamiento externo. Si a esto agregamos los contratos colectivos, las “conquistas” como jugosos sueldos, jubilaciones y liquidaciones, es fácil entender por qué mientras los sindicalistas hacen huelgas, el pueblo en masa huye a los Estados Unidos.

Paúl Tapia G.
San Antonio, EE.UU.