Según los organismos internacionales de tránsito, los cinturones de seguridad tienen tres propósitos fundamentales. El primero es evitar que los ocupantes de un automotor se golpeen contra el panel delantero y el parabrisas.
También evitan que las personas sean expulsadas del vehículo en caso de una colisión. Las heridas de la cabeza y pecho son las más peligrosas en un accidente, aseguran los expertos.
Otro de los objetivos es distribuir el impacto de los choques sobre un área más amplia y más fuerte del cuerpo, reduciendo el riesgo de los impactos en zonas específicas de la anatomía humana.
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Técnicos automotores explican que los autos de marcas europeas vienen equipados con cinturones de seguridad convencionales y pirotécnicos (que incluyen una pequeña dosis de pólvora, que no es peligrosa cuando ocurre un impacto. Y deben cambiarse después de diez años) y de airbags (bolsas de aire).
Agregan que adultos, niños y mujeres embarazadas deben usar los cinturones para evitar tener accidentes fatales. Según la Comisión de Tránsito del Guayas, el exceso de velocidad es la primera causa de muerte por accidente.













