Las autoridades estadounidenses, que  habían contenido el aliento para enfrentar al huracán Rita, suspiraban de  alivio el domingo tras su paso por el sur del país, que si bien produjo graves  daños, no generó una devastación comparable a la tragedia causada por Katrina  hace cuatro semanas.

El balance de Rita (un muerto a causa de un tornado en Mississippi y 25  fallecidos durante las evacuaciones) contrasta con los 1.075 muertos y millones  de damnificados que dejó Katrina. Sin embargo la tormenta dejó en evidencia la  dificultad de las autoridades para organizar una evacuación masiva.

El presidente estadounidense George W. Bush sugirió el domingo, en un  encuentro con militares en San Antonio (Texas, sur), que las Fuerzas Armadas  deberían hacerse cargo de la respuesta a los desastres naturales.

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"¿Existe un desastre natural, de cierta magnitud que pudiera entonces  permitir al Departamento de Defensa convertirse en la principal agencia de  coordinación y de respuesta?", dijo Bush en la Base Aérea Randolph.

"Eso será una consideración muy importante en la que el Congreso deberá  pensar", agregó.
El general John White dijo al presidente que los esfuerzos de búsqueda y  rescate en Nueva Orleans tras el devastador huracán Katrina habían fracasado.  "Necesitamos un plan nacional" de coordinación de socorros, dijo.

Por otra parte el director de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias  (FEMA), David Paulison, se mostró satisfecho por las evacuaciones, pese a los  enormes embotellamientos y a la muerte de 24 personas en el incendio de un  autobús el viernes por la mañana. Además, una mujer falleció durante un  embotellamiento.

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También el gobernador de Texas, Rick Perry, se felicitó este domingo por la  organización de la evacuación. "En realidad, fue evacuado un total de 2,5  millones de personas con un número bastante escaso de problemas", declaró Perry  a la cadena televisiva NBC.

Sin embargo, el alcalde de Houston, Bill White consideró la situación  "totalmente inaceptable", y los principales diarios centran sus críticas en la  desordenada evacuación.

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Entre tanto, equipos de socorro buscaban este domingo víctimas de Rita, que  seguía -ya transformado en depresión tropical- causando lluvias en el sur de  Estados Unidos y hacía temer inundaciones en áreas densamente pobladas del  norte de Texas, Arkansas y el valle del río Mississippi.

El Centro Nacional de Huracanes advirtió que continúan las severas  condiciones climáticas y sigue la amenaza de inundaciones, en tanto lanzó una  alerta por tornados en la región.

"Podría causar inundaciones catastróficas", dijo Jack Colley, coordinador  de la gestión de emergencias de Texas.

Rita tocó tierra en la madrugada del sábado en el límite entre Texas y  Luisiana, sobre el Golfo de México, como huracán categoría tres (sobre un  máximo de cinco) y azotó sus costas, donde se erigen instalaciones petroleras y  plantas químicas, con vientos de 195 km/h y torrenciales lluvias.
Las autoridades de Mississippi informaron de la primera víctima conocida  del huracán, que falleció por un tornado provocado por Rita.

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La ciudad de Port Arthur (Texas), por donde pasó el centro de Rita, quedó  inundada, con líneas eléctricas derribadas, árboles caídos y autos aplastados  en las calles, y sin acceso a la principal refinería del lugar.

La localidad de Earth (Luisiana), de 2.100 habitantes, estaba completamente  inundada por 1,20 metro de agua, dijeron socorristas. La Guardia Costera indicó  que había rescatado a 40 personas de zonas muy inundadas.

En Nueva Orleans, una ciudad fantasma tras el paso de Katrina el 29 de  agosto, algunas zonas volvieron a inundarse con hasta 2,4 metros de agua.

El jefe de la FEMA en Luisiana, vicealmirante Thad Allen informó el domingo  que los evacuados de Nueva Orleans no podrán volver a sus hogares antes de 24 a  48 horas. "Necesitamos tiempo para evaluar la situación, medir el nivel de las  inundaciones", explicó.

El sábado, tras el pasaje de Rita, 1,14 millón de abonados carecían de  servicio eléctrico en Texas, Luisiana y Mississippi, según el departamento de  Energía.

Se espera que la mayoría de las plataformas petroleras, que habían  paralizado totalmente su producción, se reactiven casi normalmente en una  semana, con la excepción de las de Port Arthur, declaró la senadora republicana  Kay Bailey Hutchison a la cadena de televisión ABC.