Por iniciativa de grupos comunitarios en tres cantones azuayos, con el apoyo de la Iglesia y otros organismos, se han emprendido proyectos y microempresas como una alternativa para frenar la migración. Pese al entusiasmo, en algunos, la falta de apoyo y la baja rentabilidad que perciben no ha logrado evitar el éxodo, incluso de los promotores de los planes.

Doña Celeste intenta frenar éxodo

En uno de los sectores donde comenzó la migración hacia Estados Unidos, hace unos 40 años, hoy se desarrolla uno de los primeros y, quizás, el más grande proyecto agroproductivo que tiene como objetivo frenar el éxodo y evitar que los campos queden más abandonados que ahora.

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La asociación comunitaria agroecológica y agroartesanal Red Glocal Girón promueve como filosofía las frases: Amor a lo que hacemos, solidaridad, amistad y caminar juntos. Así, esta tiene ahora un patrimonio que bordea el millón de dólares y cuenta con 246 socios de trece organizaciones comunitarias de este cantón, ubicado al sur de Azuay y de donde emigró el 40% de la población.

En el km 3 de la vía Girón-Cuenca están las instalaciones de la Red Glocal. Un letrero anuncia los productos lácteos Doña Celeste. Se trata de un complejo agroindustrial con cuatro pabellones: camal, planta de lácteos, sección administrativa y una tienda restaurante.

Manuel Nieves, presidente de la organización, refiere que la idea nació de la Vicaría encabezada por el sacerdote José Miguel Uzhca. Tiene como objetivo promover la producción agrícola y ganadera; pagar precios justos por los productos de la zona y evitar la migración. “Inicialmente fue difícil convencer a los comuneros. El campesino es explotado y poco cree”, señala el directivo.

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Cada afiliado aportó inicialmente $ 800 para la compra de terrenos y la legalización del gremio, con el fin de lograr el apoyo de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales.

Byron Guzmán, coordinador del proyecto, menciona que el financiamiento en la actualidad es diverso. En un primer momento hubo un aporte de la Corporación Andina de Fomento (CAF) por medio de Plan Esperanza de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana. Se instaló la fábrica de lácteos y cárnicos.

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Guzmán recalca que el resultado motivó para que más organismos se adhieran, entre ellos Municipio de Girón, Prolocal (del Ministerio de Bienestar Social), Fundación Ser, Corporación Acoec de Valencia (España), Universidad Politécnica Valenciana (España), Consejo Provincial del Azuay y cooperativa de ahorro y crédito Girón.

Además de la producción de lácteos (yogur, leche pasteurizada, quesos, manjar) y cárnicos, se prevé que en los próximos meses empiece a funcionar una cadena de comercialización nacional de esos elementos, así como proyectos de agroturismo y biotiendas comunitarias.

Nieves reconoce que aún no hay disminución de las cifras de migración. “Pienso que de aquí a unos tres años se logrará frenar en algo la salida de más gente al extranjero”, explica el dirigente, quien tiene en Estados Unidos a sus hijos Rocío y Carlos.

La secretaria de la Red Glocal Girón, Rosa Gallegos, reconoce que ella aplazó su viaje ilegal hacia ese mismo país,  donde están tres de sus cinco hermanos. “Estoy en esto y ya no me voy. No sé si después me decida porque allá dicen que hay más posibilidades”, afirma Rosa, oriunda de la parroquia Zapata. De ese sitio, el 70% de sus habitantes emigró en la última década.

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Tania Sánchez, socia de la Red y encargada del local de venta de lácteos, piensa lo contrario: “Están fuera mi hermana y varios primos pero yo no me uniré a ellos.
Ya tengo trabajo y me gusta mi tierra. Veo que aquí hay recursos pero no sabemos trabajar”.

“El proyecto marcha por buen camino y es una forma de  frenar la migración. Pienso que en unos tres años se logrará disminuir ese problema”.

Manuel Nieves,
Red Glocal Girón