Hasta ayer la Caja del Seguro del IESS en  Guayaquil atendió a más de 1.200 afiliados.  Quienes comenzaron su trámite para retirar sus fondos de reserva ya tienen definido qué hacer con ese dinero: arreglar su casa y pagar deudas son dos de los fines más comunes. Pero no todos los afiliados del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) están decididos. Las empresas aprovechan esta indecisión y la oportunidad: $ 419,3 millones –el total que entregará el Seguro en los próximos cuatro meses– empezaron a circular en la economía. Todas quieren captar ese dinero. Las alternativas son variadas, pero la última palabra la tiene el afiliado.

La Dirección Provincial del Guayas del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) informó que entre hoy y a más tardar mañana comenzarán las primeras acreditaciones de los fondos de reserva a los afiliados que hicieron los trámites a través del sistema bancario.

El primer grupo corresponde a los beneficiarios cuyas cédulas de identidad terminan con el dígito uno.

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El IESS estima que durante estos primeros días de entrega de los fondos se cancelarán cerca de 13 millones de dólares.

EN CONSUMO

Comprar al contado resulta más económico
Al menos 50 dólares menos cuesta un televisor o una refrigeradora si se compra en efectivo y no a crédito. Mientras más se prolonga el plazo de pago de un bien, este se encarece.

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Así, un televisor que al contado cuesta unos 449 dólares puede superar los 700 dólares  (56% más del precio original) si se lo paga en doce cuotas (a un año).

Comprar a un solo pago evita los intereses que cobran los almacenes de venta de electrodomésticos. Aunque estos negocios no son instituciones financieras deben regirse a la tasa máxima convencional que establece mensualmente el Banco Central del Ecuador y que para este mes es del 13,43% anual o el equivalente al 1,12% mensual.

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Todos los negocios que superen este porcentaje incurren en el delito de la usura, como lo establece la Ley.

Jorge Chávez es de los que piensan que “a crédito me sacan la cabeza”. Por eso, se registró el viernes pasado en el IESS para cobrar sus 500 dólares de fondos de reserva en cheque. Cuando lo haga efectivo irá directo al centro de la ciudad a comprar un televisor a colores para sus hijos.

Lorena Barco revisa también  la posibilidad de adquirir varios aparatos eléctricos al contado si no tiene complicaciones para retirar sus fondos de reserva.

EN CONSTRUCCIÓN

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Arreglar  la casa con poco dinero es posible
El objetivo más común entre los afiliados que están a la expectativa de la entrega de los fondos de reserva, es arreglar su casa con ese dinero: poner el techo, terminar un cuarto, arreglar el baño o pintar la fachada.

Victoria Ortiz fue de las primeras en amanecerse afuera de la Caja del Seguro, el jueves pasado, cuando se inició el proceso de devolución. Hizo la fila en lugar de su esposo, un guardia de seguridad a quien le tocó trabajar en su empresa. Ellos saben que harán algo en su vivienda, en la cooperativa Valerio Estacio (noroeste de Guayaquil), pero no deciden qué parte de la casa mejorarán con los 1.000 dólares que les toca recibir.

Ese dinero les alcanza para construir un cuarto adicional: uno pequeño (de 2,5 x 3) implica una inversión de $ 524 si se opta por levantarlo con pilares. Para presupuestos más limitados hay otra opción: La construcción con ‘ladrillo amarrado’, una técnica que aplica el maestro Efrén Cedeño y que consiste en cruzar los ladrillos en las esquinas de las paredes y reforzar las uniones con incrustaciones de varillas. De esa manera se ahorra en hierro.

También se puede poner cerámica en la sala por $ 10 por metro cuadrado, si el material es más económico.

EN AHORRO O INVERSIÓN

Banca y financieras atraen
Al ahorro y la inversión apuntan los bancos y las financieras. Los intereses que se ganan por dejar el dinero en una cuenta representan entre cero y sesenta centavos de dólar al mes si se tiene un promedio de 500 dólares guardados.

Para hacer más atractiva esta opción, los bancos ofertan sus depósitos a 30, 60 o 90 días o la colocación del dinero en fondos a corto plazo que generan el doble de rendimiento del ahorro normal, entre 1% y 2% más.

Otros han armado toda una estrategia para ganar clientes, como el Banco Solidario que pese a que su mercado es el autoempleado (personas con negocios propios), reparte folletos entre los afiliados con el objetivo de aperturar 3.500 nuevas cuentas de ahorro o de inversión.

Los bancos de Guayaquil y Pacífico también tienen opciones para que los afiliados efectúen inversiones.

Las financieras también se pelean por estos afiliados, y suben más la oferta: de 5% a 7% con un mínimo de $ 500  en pólizas a plazo. Las administradoras de fondos de pensión también ofertan opciones para sus clientes.

EN SER MICROEMPRESARIO

Solo o en asociatividad
Cien, quinientos o mil dólares pueden ser poco para poner un negocio. Pero si cinco o diez afiliados amigos, compañeros de trabajo o de vecinos juntan sus fondos de reserva, hay una posibilidad de un buen negocio: un restaurante, una panadería o un dispensario si son profesionales médicos. Son ideas que se vienen a la mente del consultor Juan Carlos Plaza para que los afiliados “no se coman la plata” que van a obtener y la hagan producir.

Lo importante es que la asociatividad se basa en la confianza. También hay que prever los gastos de montar una microempresa y guardar reservas de dinero para afrontar los egresos que generan los primeros meses de pocos o cero ingresos.

A veces el dinero no es limitante: Comprar sacos de naranjas en el mercado de mayoristas y vender sumo a los conocidos, es un ejemplo.

Otro es el de Ulises Gómez. Él tiene una tienda y panadería en su casa de la Isla Trinitaria. Solo recibirá $ 45 de fondos de reserva, pero ya tiene pensado invertir ese dinero en dos sacos de harina para hacer más panes.

EN PAGAR DEUDAS

Tarjetas de crédito, en la lista
Cada persona que tiene una tarjeta de crédito debe unos 2.000 dólares en promedio, si se toma en cuenta que hasta agosto pasado las emisoras de tarjetas han dado créditos por 2.286 millones de dólares a sus 1’071.279 clientes.

Las cifras de la Superintendencia de Bancos no registran las deudas de quienes tienen  tarjetas de consumo o emitidas por cadenas de almacenes, como Carlos Zambrano. Este afiliado de 27 años pagará sus deudas con los $ 1.342 que tiene acumulados en sus fondos de reserva.

Mañana espera que ese dinero ya esté en su nueva cuenta bancaria. Su cédula termina en 2 y pidió la acreditación el viernes pasado. Le dijeron que en 48 horas recibirá el pago en su cuenta. Él ya no quiere seguir pagando, a más de los intereses, entre 2 y 4 dólares por concepto de gestiones de cobro que le recargan por las llamadas que su cobrador le hace para que pague.

Dolores Garcés, otra afiliada,  pretende cancelar sus deudas y acreencias que asumió meses atrás con un almacén de ropa de la ciudad y un conocido de su familia. “Este dinero sirve para solventar algunas deudas en mora que uno no ha podido cancelar”, dice.