Analistas censuran errores del Gobierno, mientras hoy se posesiona nuevo secretario de Comunicación.

Hoy se inicia la reorganización y reingeniería de toda la administración pública del país, según prometió el gobierno del presidente Alfredo Palacio, para terminar con la supuesta sombra del “gutierrismo”.

Todas las personas que están bajo sospecha deberán abandonar el Gobierno desde hoy, asegura el secretario general de la Administración, Luis Herrería, quien culpa a los rezagos del régimen de Lucio Gutiérrez, de la mala imagen generada alrededor del mandatario Palacio.

Incluso, según el vocero, están boicoteando la actividad del Jefe de Estado.

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Pero, el boicot no es más que paranoia, para el representante del movimiento Participación Ciudadana, José Valencia, quien asegura que los errores del actual gobierno vienen de sus propias limitaciones, equivocaciones y de las denuncias de corrupción que acechan su entorno.

Esas denuncias llevaron a renunciar a ocho asesores presidenciales, a quienes se menciona como sospechosos de tramitar cargos públicos con firmas falsificadas, en documentos forjados.

Para Valencia, los acontecimientos alrededor del Presidente muestran una gran dosis de improvisación, no hay planificación, las cosas se producen de manera atropellada, lo que se demuestra en la falta de andamiaje político que no le ha permitido gobernar en absoluta confianza.

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Con esta afirmación coincide el analista político Hugo Barber, quien insiste que no se puede continuar culpando a gobiernos pasados, de las dificultades que no son capaces de resolver. “El gutierrismo es un fantasma creado por el propio gobierno para justificar su inacción”, señala.

De ello, dice, está consciente la población que ha dejado de confiar en el Primer Mandatario, quien desde que asumió el poder en reemplazo de Gutiérrez el pasado 20 de abril, afronta un continuo deterioro de su popularidad. Según un estudio de Datanálisis, la aceptación de la gestión presidencial se encuentra en 43%, cuando a inicios de gobierno superaba el 60%. Mientras, la credibilidad del régimen se ubica en el 34%.

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Pero el Ejecutivo insiste en culpar de sus males a Gutiérrez, quien se encuentra en Perú, y desde donde dicen manipuló a sus seguidores para realizar un paro en la Amazonia que mantuvo paralizada la producción petrolera durante 21 días.

Urge, para el editorialista Orlando Alcívar, un cambio de timón, y que el Presidente inicie el proceso de reactivación productiva y la reforma política que está detenida por sus propias improvisaciones.

El Gobierno debe claramente ubicar su rol histórico de transición, señala José Valencia, y dedicarse, en lo que resta del periodo, a instaurar un orden legal con la designación de los 31 magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

Las grandes fallas de Palacio son, para Barber, mantener asesores sin una formulación clara de responsabilidades, quienes se han convertido en voceros del Gobierno dejando de lado a los ministros de Estado. “Debe olvidarse de refundar la República, no hacer promesas utópicas ni imposibles, debe tratar de llegar a elecciones con cierto orden jurídico y emprender la reforma política”, insiste.

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Para efectos de supervivencia como gobierno, el Presidente debe estar muy consciente de que no puede seguir fallando. Solo de esa manera, coinciden los analistas consultados, se podrá lograr una relativa estabilidad previa a las elecciones del 2006.

En ese marco, hoy el Presidente posesionará al secretario de Comunicación, José Toledo, quien será el responsable de la relación con los medios, la imagen del régimen y mejorar la percepción que describen los analistas.