Los bomberos portugueses, ayudados por un clima más húmedo, lograron controlar numerosos incendios forestales, pero seguían luchando el miércoles contra las llamas, mientras que el presidente Jorge Sampaio pidió medidas severas contra los propietarios de bosques que se muestren negligentes.
Gracias a un cambio en las condiciones meteorológicas, sobre todo el descenso de las temperaturas y el aumento de la humedad, los bomberos apagaron 16 focos de fuego y sólo quedan cinco sin controlar.
En Coimbra (centro), una de las regiones más afectadas, el fuego fue apagado durante la jornada, anunció el gobernador civil del distrito, Henrique Fernandes.
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Pero el balance publicado por el Servicio de Bomberos y de la Protección Civil (SNBPC) tiende a invertirse cada noche, ya que el calor acumulado durante el día y el viento favorecen la reaparición de los incendios.
En 11 de los 18 distritos administrativos del país se mantuvo la alerta ante los riesgos de que el fuego resurgiera.
Cerca de 1.500 bomberos, 600 militares, 400 vehículos y medios aéreos fueron movilizados de nuevo para luchar contra las llamas, apoyados por nueve aviones bombarderos de agua y helicópteros puestos a disposición de Portugal por cinco países de la Unión Europea: Francia, España, Italia, Alemania y Holanda.
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Un avión bombardero de agua se estrelló el miércoles en momentos en que luchaba contra un incendio en Sao Pedro do Sul (centro). Su piloto, un español de 26 años, sólo sufrió algunas contusiones, según fuentes médicas.














