Los clérigos suníes iraquíes se sumaron hoy, miércoles, a los grupos políticos de su comunidad en su rechazo del borrador de la nueva Constitución, y acusaron al presidente de EE.UU., George W. Bush, de presionar e intimidar a Iraq.

"Exigimos a la Administración estadounidense que saque sus manos de un proceso que resultará infructuoso y permita que la cuestión iraquí se traslade a Naciones Unidas para evitar injerencias de terceras partes", dijo Abdel Salam al-Kubeisi, portavoz de la Asociación de Clérigos Musulmanes.

El Parlamento iraquí recibió el lunes el borrador del texto constitucional, consensuado por chiíes y kurdos, con las objeciones de la comunidad suní.
"Esa Constitución equipara el Islám con otras religiones. No garantiza la unidad ni el carácter árabe de Iraq", por lo que no la reconocemos, subrayó Al-Kubeisi.

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El clérigo acusó después al presidente estadounidense de presionar para forzar a la comunidad suní a aceptar el borrador constitucional.

"No necesitamos el consejo de una nación con solo dos siglos de vida. somos una civilización arraigada desde siempre en la historia", agregó.

Horas antes de que Al-Kubeisi compareciera ante la prensa, el Congreso Popular Suní, una de las formaciones suníes más influyentes de Iraq, advirtió de que esta comunidad luchará "hasta el último aliento" contra la actual redacción del texto constitucional.

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"El borrador de la Constitución, en su actual forma, es ilegal y no representa todas las tendencias del pueblo iraquí. Nuestra ambición es llegar a un acuerdo pacífico, pero si no es posible, haremos todo lo que esté en nuestra mano para que fracase en el referéndum", dijo su secretario general, Adnan Al-Duleimi.