Los investigadores encontraron sangre de uno de los  sobrecargos en la cabina del Boeing 737 de la compañía Helios que se estrelló el 14 de agosto en Grecia, reforzando la hipótesis de que un auxiliar  trató de salvar el avión tras el desmayo de los pilotos.

Los restos de sangre hallados son de Andreas Promodou, quien poseía un  diploma de piloto para aviones pequeños.