El presidente del Frente de Defensa de la Pesca Artesanal, Gustavo Velásquez, afirma que los pescadores no capturan el tiburón ballena, peregrino y el blanco,  especies que están en peligro de extinción.

Y que por cada salida, un armador naval necesita entre seis y siete mil dólares. Con la captura y comercialización de las aletas de tiburón cubre el 50%  ese gasto. “Ahí radica precisamente el interés de los pescadores en protestar para que el Gobierno anule la prohibición”, afirma Velásquez.

Según los cálculos de las instituciones involucradas en  la pesca blanca, se pierden cerca de $ 2’500.000 cada año.

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El arte de pesca long line o espinel es el más utilizado en las embarcaciones artesanales. La línea de nailon puede ser hasta de dos kilómetros de largo y contener en su trayecto 200 anzuelos.

La fila permanece bajo el agua entre seis y 12 horas hasta que quedan atrapadas las especies.