Lunes 13 de junio del 2005 El Gran Guayaquil

Terapia del oxígeno, lo último en la recuperación

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María Ernestina Cáceres, de 87 años, recibe la terapia para ayudar a cicatrizar las heridas de su pie izquierdo. Es diabética y perdió la pierna derecha a causa de la enfermedad. Con el oxígeno los tejidos se regeneran con mayor rapidez.

La oxigenación hiperbárica ayuda al tratamiento del pie diabético, acné, ostiomielitis y parálisis cerebral.

En Guayaquil existen dos centros de oxigenación hiberbárica, terapia que consiste en administrar oxígeno al 100% a pacientes que ingresan a una cápsula durante 60, 90 o 120 minutos para recibir el tratamiento.

La técnica ayuda a los tratamientos de enfermedades como la diabetes, parálisis cerebral, acné, osteomielitis y otras. Además, acelera la recuperación de lesiones y cirugías.

El proceso ayuda a la regeneración de tejidos dañados, crea nuevos vasos sanguíneos y aumenta la irrigación cerebral.

Algunas personas, entre niños y adultos, notan mejoría en su salud después de recibir este tratamiento novedoso con oxígeno que se aplica en Guayaquil.

Jéssica Méndez no deja de sonreír. Hace doce meses recuperó las esperanzas de mejorías que veía perdidas en su hija Jennifer Sánchez: por primera vez, la menor de 11 años le dijo “mamá” y reaccionó a estímulos externos que, por la parálisis cerebral que padece, pasaban inadvertidos.

“Fue la emoción más grande de mi vida. Ella prácticamente se independizó de mí y empezó a ir al baño sola, a identificar figuras geométricas...”, relata la mujer de 29 años, mientras acaricia el cabello negro de la niña, quien también sufre de parálisis facial, paladar hendido y pie equino.

Jennifer se ha sometido a 20 sesiones de oxigenación hiperbárica, una técnica médica que ayuda a la regeneración de tejidos dañados, a la creación de nuevos vasos sanguíneos y a aumentar la irrigación cerebral.

El hiperbarista Édgar Rodríguez explica que la terapia consiste en administrar oxígeno al 100% en un equipo denominado cámara hiperbárica, una cápsula de metal y vidrio, de 70 centímetros de diámetro por 2,20 metros de largo.

Allí, los pacientes -que pueden entrar acostados o sentados, en el caso de los niños, reciben la oxigenación en sesiones de 60, 90 o 120 minutos diarios, que varían según el avance y tipo de enfermedad.

Una parte del oxígeno, dice Rodríguez, completa el 97% de saturación que existe en los glóbulos rojos de la sangre en condiciones normales, y el resto se distribuye libremente en el torrente sanguíneo.

“Al haber más oxígeno en la sangre, las células captan más cantidad para el proceso energético y pueden suplir funciones”, señala.

Es lo que ocurre con la parálisis cerebral, indica el especialista Guillermo Lara, del Centro de Oxigenación Hiperbárica (situado en Tulcán entre Luque y Aguirre), uno de los dos que ofrecen la terapia en Guayaquil. El otro se ubica en el hospital Naval.

“El oxígeno se mezcla con la sangre, crea mayores niveles de glóbulos rojos, forma una microcirculación y las neuronas dormidas empiezan a despertarse.
Aprenden a hacer lo que las que están muertas ya no hacen”, explica.
Esto permite a niños como Jennifer mejorar su condición psicomotriz y de lenguaje.

La madre dice que su hija pasó dos años en la misma aula de lenguaje porque no aprendía nada. Ahora está en el nivel básico, acata órdenes y empieza a delinear sus primeros trazos.

Rodríguez indica que la oxigenación también es aplicable en quemaduras, ostiomielitis (infección al hueso), infecciones bacteriológicas, hinchazones, acné, pie diabético para recuperarse de lesiones y cirugías plásticas.

Lo que ocurre, agrega Lara, es que mata las bacterias anaeróbicas (que están en infecciones del pie diabético) porque no viven ni se desarrollan en presencia de oxígeno. Y permite regenerar los tejidos más rápidamente porque mejora la irrigación sanguínea.

María Ernestina Cáceres, de 87 años, ha recibido 15 sesiones para salvar su pie derecho, que corría el riesgo de infectarse con la necrosis (muerte de los tejidos) de dos de sus dedos. Es diabética y por la enfermedad perdió la pierna izquierda. Hoy ha logrado mejorar la cicatrización porque ha parado la infección.

Y, aunque la terapia ayuda a la recuperación de un sinnúmero de enfermedades, es necesario contar con la asesoría de un profesional, para que se apliquen los niveles requeridos de oxígeno -hasta tres atmósferas- por el tiempo adecuado, según la dolencia.

TERAPIA

OXIGENACIÓN
En Guayaquil la terapia se realiza en el Centro de Oxigenación Hiperbárica, ubicado en Tulcán 1106 entre Luque y Aguirre, y en el hospital de la Armada (Av. Veinticinco de Julio). La sesión (de 1 hora) cuesta $ 30 para niños y $ 50 para adultos.

CÁMARAS
Hay dos tipos de cámaras de oxígeno: monoplazas, para una sola persona, y multiplazas, con capacidad para 16 pacientes.

TRATAMIENTO
Según la página web www.hiperbarica.tripod.com, la oxigenación es de gran ayuda en el tratamiento de gangrenas, disfunción sexual, intoxicación por gases, anemias agudas, insuficiencias arteriales y vasculares, hemiplejias, injertos de piel y óseos, esclerosis múltiple, farmacodependencia, sordera súbita, problemas de sueño y para mejorar las defensas.

NO ES RECOMENDABLE
Para personas que tienen infecciones virales, lesiones en el pulmón, enfermedades bronquiales obstructivas, epilepsia, entre otros cuadros.

CUIDADOS
Lina María Gómez, especialista en oxigenación hiperbárica,  señala que hay que tener especial cuidado al momento de suministrar oxígeno, porque la persona no está acostumbrada. Suelen taparse los oídos durante las primeras terapias. La cantidad de oxígeno aumenta en cada sesión, según la evolución y afección del paciente.

 

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