Los ecuatorianos tuvieron la oportunidad de acoger en su territorio, por tres días, al papa Juan Pablo II, quien llevó su mensaje y bendición a miles de personas en Quito, Latacunga, Cuenca y Guayaquil.
A las 17h49 del 29 de enero de 1985 el Ecuador se paralizó por el arribo del papa Juan Pablo II, quien llegó al aeropuerto Mariscal Sucre, de Quito, en un avión DC-10 de la aerolínea Alitalia para una visita que duró 70 horas y 43 minutos.















